LAS ACTIVIDADES EN LA NATURALEZA DURANTE EL FRANQUISMO. LOS PLANES DE FORMACIÓN EDUCATIVA DE LOS CAMPAMENTOS DEL FRENTE DE JUVENTUDES – 2

 

 

Manuel Vizuete Carrizosa

 

MANUEL VIZUETE CARRIZOSA

Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Líneas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materiales Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispano mexicano.

 

 

LAS ACTIVIDADES EN LA NATURALEZA DURANTE EL FRANQUISMO. LOS PLANES DE FORMACIÓN DE LOS CAMPAMENTOS DEL FRENTE DE JUVENTUDES – 2

Hemos visto como la idea educativa de los campamentos responde a un planteamiento de formación integral, en el que se conjugan la teoría y la práctica de distintos planes de formación, tanto de actividad física como políticos y religiosos.

La formación política intencional desarrollada de modo sistemático, con arreglo a un plan de formación metodológicamente establecido y secuenciado según la edad, fue impartida siempre en los campamentos, siendo, probablemente, la única actividad en la que el Frente de Juventudes realizó una acción educativa intencional y sistemática de este tipo. El llamado Plan de Formación para Campamentos era un programa en el que se mezclaban conceptos de teoría política general, planteamientos de tipo humanístico y la propia ideología o credo falangista.

La formación religiosa contaba con otro programa completo, establecido con finalidad catequística que era elaborado y desarrollado por los capellanes del Frente de Juventudes, que contó, durante toda su existencia, con una plantilla al completo, mínimamente retribuida, para todas las provincias y localidades importantes.

Referidos a principios de los sesenta, existieron planes de formación para ser desarrollados en las actividades en la naturaleza y en los campamentos para las distintas categorías y edades: Flechas 10 a 14 años, Arqueros 14 a 17 y Cadetes de 17 a 21 años.

 

 

La formación religiosa impartida en las actividades  de campamento era responsabilidad del capellán y de los seminaristas que asistían en calidad de alumnos en prácticas. Entendieron estas clases como parte de su ministerio profesional y las desarrollaron siempre, salvo excepciones de legendarios capellanes políticamente comprometidos como el Padre Indalecio, el Padre Nazario de la Rasilla, o Fray Pacífico de Pobladura, con una cierta dosis de relajación dado el tiempo y el lugar donde se desarrollaban las charlas o actividades, exceptuando el diario homenaje a los caídos, que era un acto ritual con un aire de patética solemnidad, en el que confluían lo político y lo religioso.

Si la formación religiosa se impartió, por lo general, en un ambiente de relajación, en la educación física solo se cumplió el programa en lo de los ejercicios desperezantes, los cuales fueron tradicionales y habituales en la metodología campamental. La carencia de instalaciones para la práctica deportiva en la mayoría de instalaciones, o la falta de especialistas, impidió dar demasiada formalidad o rigor a estas actividades, propiciando, por el contrario, un ambiente de recreación deportiva y de participación generalizada, de notable acierto educativo. Normalmente se improvisó un programa deportivo de acuerdo con las posibilidades del entorno, y en cuanto a la natación, lo habitual era el baño recreativo con escasas exigencias estilísticas o deportivas.

El programa de formación política era, en principio, una concentración de los temas que componían los temarios oficiales de la asignatura de bachillerato, naturalmente, mucho más estructurado y con un escalonamiento adecuado por edades. La ideología falangista no aparece en los planes de forma expresa, salvo en algunos tópicos esenciales, que por otra parte también comparte el franquismo, por ello, el programa, se ajustaba mucho más al planteamiento ideológico del Movimiento Nacional y a la estructura del estado franquista planteado a modo de educación, y más que en la ideología en el estado de cosas existentes, nada descabellado, desde el punto de vista pedagógico, si tenemos en cuenta que los destinatarios de este programa son ya sujetos nacidos en pleno franquismo, y que no poseen otros referentes que los del propio país, en una palabra, se trataba de explicarles a los jóvenes que lo que ocurría en España era lo normal, porqué era, y porqué había de seguir siendo así de normal.

Las novedades más importantes, se encuentran en lo metodológico, más que en los contenidos están en lo vivencial, en la forma de hacer vivir y reflexionar sobre unos esquemas que se plantean como únicos, siempre bajo el control de los dirigentes y mandos por si se produjesen desviaciones. Es de destacar en las normas que se dan para los dirigentes de campamentos la insistencia en el uso de los esquemas y de los guiones elaborados por el Departamento Nacional de Formación Política, que planteaban el punto de vista oficial sobre cada uno de los temas, y eliminaba la posibilidad de cualquier desviacionismo político.

En la práctica, salvo en cursos muy específicos de contenido esencialmente político como eran los llamados Foros, o algún curso de dirigentes más politizados de lo normal, la teoría no pasó del aprendizaje de una serie de tópicos o frases hechas del más radical falangismo. En los campamentos de flechas y arqueros, los de menor edad, y en los de cadetes en gran medida, los chicos estuvieron siempre mucho más atentos a hacer hoyos en el suelo,[1]  pelar ramitas de árboles o lanzar piñas a algún compañero, que a prestar demasiada atención a las charlas de los dirigentes, en muchos casos leídas directamente de los preceptivos guiones oficiales y sobre la marcha, que  siempre fueron vividas y descritas por los chicos como auténticos rollos, de escasa efectividad.

Mucho más efectivo desde el punto de vista político, que toda esta teoría planteada a modo de clase, fue la acción vivencial y las tareas que el propio plan describía como de realización obligatoria, el llamado estilo sí marcaba una impronta o forma de ser de acuerdo con los parámetros de actuación política del régimen, mucho más cercano al falangismo en la época de las Falanges Juveniles, y definitivamente alejado de la Falange y en la línea e ideas del Movimiento a partir de 1960 con la O.J.E.

Lo esencial, en este caso, era conseguir crear un ambiente de convivencia, de movimiento y de actividad lo suficientemente atrayente, para que los jóvenes se sintieran integrados y satisfechos dentro de él, una dinámica de acción en la que los modos falangistas se imponían de modo subliminal, bien como valores entendidos y aceptados a priori, bien por la lección ocasional o por la ejemplaridad de los dirigentes.

Más que contenidos de tipo paramilitar, en el sentido que conocemos de otro tipo de organizaciones, en los campamentos se atendió a un criterio de eficacia organizativa. La práctica de las formaciones en orden cerrado, resolvía a la perfección el control de grandes grupos de niños y jóvenes, garantizaba la rapidez en los desplazamientos y la seguridad en las marchas, al tiempo que facilitaba la parafernalia de la liturgia falangista en los actos solemnes de izar y arriar las banderas.[2]

En algunos campamentos existieron pistas de aplicación militar, montadas con elementos de fortuna y planteadas como actividad de tipo recreativo-deportivo, nunca con el empleo de armas reales o simuladas ya que, los fusiles de madera, fueron retirados en los primeros tiempos de las Falanges Juveniles de Franco, en cuanto decayó la tensión bélica.

Los contenidos de origen scout que quedaron en los campamentos del Frente de Juventudes, al crearse la O.J.E. constituyeron una parte importante de su programa de actividades, ya que, a la manera de los propios scout, el conocimiento de determinadas técnicas o habilidades de las contenidas en el programa, eran planteadas, según la edad, como cursos de especialización en técnicas de actividades en la naturaleza, cuya superación, suponía la concesión de distintivos que, a modo de condecoraciones, se iban colocando en el uniforme, algo muy del agrado de los niños y adolescentes.

 

La práctica de las actividades en la naturaleza durante el franquismo.

Con estos planteamientos educativos, podríamos llegar a pensar que las actividades en la naturaleza y los campamentos debieron ser unos lugares de internamiento, en los cuales se llevaba a cabo una acción, sistemática y eficaz, de mentalización y educación en las ideas del régimen, nada más lejos de la realidad, en la práctica, hay que distinguir dos tipos de campamento: los que se desarrollan a nivel de cada provincia y organizados por ellas, normalmente a la orilla del mar o en lugares pintorescos, con grandes facilidades para las actividades en la naturaleza, con un sentido recreativo y de vacación, de hecho colonias de vacaciones con la impronta del Frente de Juventudes, donde los los contenidos políticos eran más formales que intencionales, y los conocidos como campamentos nacionales, organizados por la propia Delegación Nacional, dirigidos a la formación de mandos de campamentos o de unidades juveniles, o bien para la formación de especialistas  en todo tipo de actividades.

 

 

A los primeros de ellos, que de alguna manera eran la puerta de entrada en el sistema del Frente de Juventudes, asistían escolares y estudiantes a partir de los diez años. La procedencia de estos acampados eran los propios centros escolares y los hogares juveniles[3]  del Frente de Juventudes, o bien chicos enviados por sus padres con criterio vacacional.

Estos eran los de participación más numerosa, en ellos se perseguía conseguir, a largo plazo, una disposición favorable hacia el Frente de Juventudes y sus actividades, por lo demás, tenían en sí mismos la finalidad de conseguir que los chicos se lo pasara bien, que participaran en las actividades y se sintieran felices durante el tiempo que duraba el campamento para que, a su regreso, fueran los principales promotores del año siguiente.

HORARIO TIPO DE UN CAMPAMENTO

  • 7,30 Diana, movimientos gimnásticos desperezantes, aseo personal y arreglo de tiendas.
  • 8,20 Santa misa (voluntaria)
  • 8,50 Desayuno.
  • 9,10 Uniformarse.
  • 9,30 Izar banderas oración y consigna.
  • 9,45 Revista, relevo de servicios y reconocimiento.
  • 10,15 Alto
  • 10,20 Actividades específicas.
  • 13,30 Alto
  • 13,45 Primera comida.
  • 18,00 Alto y merienda.
  • 18,30 Continuación de las actividades específicas.
  • 20,30 Alto y uniformarse para arriar banderas.
  • 20,45 Arriar banderas, orden del día, oración a los caídos.
  • 21,00 Segunda comida.
  • 22,00 Fuego de campamento.
  • 22,45 Parte de novedades.
  • 23,00 Silencio.

Este horario tan apretado, que fue el usual en toda la historia del Frente de Juventudes, obliga a realizar algunas aclaraciones sobre la forma de ejecutarlo y sobre la metodología seguida. En primer lugar, hay que hablar del ambiente a conseguir entre los dirigentes del campamento en los que la ejemplaridad se consideraba una cuestión esencial, ello obligaba a que todos los dirigentes y mandos se levantasen media hora antes que los acampados, de tal manera, que siempre los debían encontrar perfectamente aseados, uniformados y disponibles, para cualquier demanda o necesidad de los chicos. Esta condición, que se cumplía de forma inexorable, fue probablemente uno de los éxitos y de la permanencia en el tiempo de estas actividades.

El encargado de poner en marcha la maquinaria del campamento era un mando menor cuya denominación respondía a Jefe de Día. Su única misión era conseguir el cumplimiento escrupuloso del horario al minuto, incluyendo en esta exigencia, tanto a los dirigentes de cualquier nivel como a los propios acampados.

Inmediatamente después de levantarse, y tras una formación rápida en la que se comprueba si están todos los chicos levantados o existe alguna incidencia, (enfermedad, indisposición, lesionados, etc.) se llevaba a cabo una corta tabla de ejercicios físicos de unos cinco minutos para despertar del todo a los acampados.[4]  Tras el aseo, se celebra la misa, con carácter voluntario, en este sentido y, a excepción de la misa del domingo, establecida como acto comunitario de carácter obligatorio, el resto de la semana es voluntaria:[5]

Tanto los desayunos como las comidas cuentan con un ritual de oraciones y de entrada y salida al comedor, e igualmente, los actos de izar y arriar banderas, que se celebraban dos veces al día, se llevaban a cabo con una solemnidad cargada de contenido político y simbólico infinitamente superior a la de un cuartel, siempre siguiendo la especial liturgia desarrollada por el Frente de Juventudes: con invocaciones a Santiago, a San Fernando, más oraciones comunitarias, breves formaciones militares, desfiles y el canto del Cara al Sol.

A partir de este momento las actividades son más domésticas, se pasa revista a los acampados, tanto de su aseo personal e higiene como de la limpieza de sus ropas y de la tienda o del lugar donde residen, se procede, al mismo tiempo, al reconocimiento médico y a las curas de los lesionados o enfermos.[6]

Las actividades específicas de la mañana se componían de una de las charlas del programa de formación política o religiosa, tras la charla se realizaban otras actividades de contenido recreativo, entre las que se contaban las actividades deportivas y el baño, si el baño era en la playa[7]  se incluía el traslado, normalmente a pie, en tanto que las actividades específicas de la tarde solían incluir las de aire libre, actividades de habilidad manual, las deportivas y los campeonatos.

El fuego de campamento permitía a los chicos expresar sus capacidades artísticas y otras habilidades de diversión, no sin misticismo y parafernalia, ya que, al finalizar el fuego de campamento, se traía la corona puesta en la cruz de los caídos el día anterior, se lanzaba a las llamas y se entonaba el Prietas las filas mientras la corona se consumía en el fuego, tras lo cual, el capellán pronunciaba la máxima religiosa y se marchaban todos a dormir.

Este esquema básico de organización y funcionamiento, se trasladaba a cualquier actividad en la naturaleza o campamento que se organizase, con lo cual los asistentes se adaptaban rápidamente a la dinámica de las actividades permitiendo afrontar directamente la práctica o actividad de que se tratase. Los campamentos nacionales o las actividades de gran proyección pública que realizó el Frente de Juventudes a lo largo de su historia, estuvieron siempre basados en este esquema organizativo, fuera cual fuese el tipo de actividad. Las actividades en la naturaleza, que el Frente de Juventudes, consideró esenciales o emblemáticas a lo largo de su existencia, y que supusieron un refuerzo de su autoimagen y un referente de su propia labor fueron:

 

CAMPAMENTOS Y ACTIVIDADES DESTACADAS

  • Campamento “Sancho el Fuerte” (943)
    • Curso de Mandos.
  • Campamento de Covaleda (Soria)
    • Cursos de mandos y dirigentes, de unidades juveniles o mandos menores jefes de centuria o grupo juvenil.
  • Campamentos Nacionales de Arqueros Varios emplazamientos preferentemente Covaleda
    • Actividades en la naturaleza de mayor nivel que las de los campamentos de provincias, para chicos ya iniciados en el aire libre.
  • Universidad de Verano Universidad L. de Tarragona y/o Albergue “Francisco Franco” en Gandarío -La Coruña
    • Cursos de especialistas en actividades de: Atletismo. Gimnasia deportiva. Judo. Baloncesto. Balonmano. Teatro, etc.
  • Gredos – Pirineos – Picos de Europa (Campamentos volantes)
    • Cursos de especialistas en Escalada.
  • Ramales (Santander)
    • Curso de especialista en Espeleología.
  • Mar Menor (Murcia)
    • Actividades Náuticas.
  • Aguilas (Murcia)
    • Actividades subacuáticas.
  • El Escorial, Toledo, Avila, y otros
    • Foro Juvenil
  • Mioko (Fernando Poo)
    • Campamentos para jóvenes de Guinea Ecuatorial.
  • Somosierra (Madrid)
    • Actividades aeronáuticas juveniles.
  • Monflorite (Huesca) Ocaña (Toledo)
    • Vuelo sin motor.
    • Aeromodelismo.
  • Marchas a Santiago de Compostela
    • Cada “Año Santo”[8]
  • Piélago (Toledo)
    • Especialistas de Aire Libre.
  • Tarragona, Ategua (Córdoba), Archidona, Las Nieves (Pontevedra)
    • Especialistas en Arqueología de Campo.
  • Competición Nacional de Actividades
    • Actividad itinerante por años.[9]
  • Intercambios Juveniles
    • Con Francia y Alemania regularmente,
    • Alguno esporádico con Inglaterra, Italia y Túnez.
  • Európolis 1968 – Cuenca –
    • Concentración y convivencia de jóvenes de distintos países europeos en actividades en la naturaleza.

Elaboración propia a partir de la revista “MASTIL”. Archivo de la Consejería de Educación en Badajoz.

 

Evolución de los campamentos.

A lo largo de su permanencia, el Frente de Juventudes desarrolló, sobre un modelo único, distintas evoluciones y replanteamientos que condujeron, al final del periodo a un modelo exportable de actividades en la naturaleza, (Alemania, Argentina, El Salvador, Chile) cuya principal característica era la concepción de un modelo educativo en el que confluían la educación intencional, la formación por la acción y la educación por impregnación. Estas fueron, en líneas generales las distintas fases por las que atravesaron y lo más señalado de sus características:

a) Período fundacional:

Comprende los años de la guerra civil y los de la inmediata postguerra, hasta 1945. Durante este periodo se crea el modelo de campamento a partir de las experiencias adquiridas por dirigentes que proceden en su mayoría de los “Exploradores de España”, movimiento scout católico preexistente antes de la guerra. Se establecen por Julián Pemartín la parafernalia y los rituales de los campamentos y se desarrollan labores propagandísticas y de asistencia social. Durante el periodo fundacional, es posible distinguir un momento de crisis como consecuencias de las convulsiones políticas que agitan a los falangistas, en las que se ven implicados destacados dirigentes de los campamentos.

b) Período de afirmación y consolidación.

Corresponde al período “Elola”, en este momento, los campamentos son el soporte formativo de la organización juvenil del régimen, y la forma más atractiva y económica de difundir la imagen y los ideales del nuevo Estado, entre una juventud en la que, los referentes bélicos y heroicos, gozan de un impacto considerable. Es el período de mayor radicalismo político, representado, por las Falanges Juveniles de Franco. La excesiva carga política y el abuso de una metodología campamental, marchas, concentraciones, desfiles, etc., de alto contenido paramilitar, acabará radicalizando a la organización, haciendo aconsejable su replanteamiento.

c) Periodo de tecnificación o de scoutización.

Su inicio está perfectamente delimitado por la creación de la O.J.E. y la desaparición de la las Falanges Juveniles de Franco, 18 de Julio de 1960. A partir de este momento, los campamentos giran hacia la sociedad civil, recuperando parte de la filosofía del movimiento scout, al tiempo que, probablemente por no despertar más recelos, mantienen parte de la liturgia tradicional del Frente de Juventudes. En este momento, refiriéndonos a los planteamientos formativos, los campamentos pasan del radicalismo a la moderación, de la Falange al Movimiento Nacional, y del militarismo a la disciplina social.

d) Periodo de apertura y de socialización.

Consolidado el modelo y motivados por la demanda social de actividades de recreación, así como por las circunstancias políticas que tienen lugar en España, a finales de los sesenta, los campamentos llevan a cabo una nueva evolución que se puede situar en cuatro niveles:

  • Mantenimiento de sus actividades emblemáticas, básicamente las que lleva a cabo la O.J.E.
  • Cesión de sus medios e instalaciones a otros colectivos juveniles no políticos, scouts, colegios, etc., con la exigencia de que el máximo responsable debe ser un Jefe de Campamento titulado[10]
  • Organización de campamentos y albergues, por encargo, para otras entidades. Normalmente descargados de contenido político, y concebidos como colonias de vacaciones, entre ellos, los campamentos o actividades recreativas desarrollados para hijos de empleados de la R.E.N.F.E., para hijos de marinos, para hijos de empleados de las empresas del I.N.I., para hijos de emigrantes españoles residentes en el extranjero, etc.[11]
  • Ensayos de tipo social y asistencial. Convencidos de la eficacia educativa de los campamentos, se trata de exportar la actividad a otros medios sociales: Campamentos de familias, camping libre juvenil, etc. Los resultados de estas experiencias, no pasaron de ser testimoniales. Merecen destacar, en este apartado, los campamentos realizados con jóvenes minusválidos o deficientes desde planteamientos de integración, actividades estas, que situarían al Frente de Juventudes unos veinte años por delante de las políticas de integración educativa del Ministerio de Educación.

e) Extensión del modelo.

El modelo de actividades de campamento desarrollado por el Frente de Juventudes, madurado a lo largo de los años de vida del régimen, con aportaciones y adaptaciones de las actividades en función de la realidad cambiante del país y de los intereses de los jóvenes, no solo tuvo su particular identidad española, sino que, propició el nacimiento de experiencias similares en otros países que las adaptaron como modelo. Es el caso de la organización argentina FASTA (Federación de Asociaciones Santo Tomás de Aquino),[12] igualmente, aunque con menor impacto, fue estudiado y tomado el esquema de actividades por organizaciones de Alemania, Chile, Venezuela y El Salvador.

En Europa, los principales intercambios y contactos se llevaron a cabo con la Liga de los Exploradores Libres, organización del norte de Alemania, que sin perder su carácter scout, estaba presidida por el magnate de las editoriales de libros de texto German Von Schöeder que aportaba gran parte del patrimonio de esta organización.

La formación del profesor o dirigente de campamentos:

En el dirigente de campamentos, incluidos los Jefes de Campamentos,[13]  es el otro punto donde confluía en el Frente de Juventudes el profesional con el voluntariado, de tal manera que, si los instructores  profesionales, a través de su acción docente incidían en el ámbito escolar, los dirigentes juveniles y los jefes de campamento, procedentes del voluntariado, lo hacían en el medio social.

Por la misma razón, al igual que existían los instructores, como máximo nivel de funcionariado dentro de la organización, los jefes de campamento alcanzaron el mismo status como dirigentes de juventud, aunque no fueran profesionales. Esta situación fue muy utilizada, como medio de promoción política y como forma de asegurar o acreditar la vinculación al Frente de Juventudes, y por tanto al Movimiento, para los dirigentes llegados desde otros ámbitos de la política sin vinculación real con la institución.

En otros casos, la vinculación existía realmente, ya que, mediante esta vía de los campamentos, de hecho, podía hablarse de la posibilidad de una carrera profesional en el Frente de Juventudes por el acceso progresivo a las titulaciones que, desde dentro de la propia organización juvenil del régimen, daban acceso a distintos niveles de mando o responsabilidad sin necesidad de pasar por la Academia Nacional “José Antonio”.[14]

Esta era en líneas generales la vía de acceso para los dirigentes juveniles no formados en la Academias de Mandos:

VIA DE ACCESO A LA PROFESIONALIZACION EN EL FRENTE DE JUVENTUDES PARA LOS NO INSTRUCTORES

 

            Titulación                              Obtención                             Edad aprox.

Nivel de afiliado participante

– Jefe de Escuadra.                             Designación + Curso               11 a 13 años.

– Proel (varias especialidades)         Cursillos                                   11 a 15 años.

– Jefe de Centuria o Grupo                 Designación + Curso             16 a 18 años.

– Especialista (varias especialidades)            Curso de Especialista.            16 a 18 años.

 

Acceso a la semiprofesionalización

– Especialista de Aire Libre  o Montaña.

Curso de Especialista  – I        16 a 18 años.

– Guía de Aire Libre o Montaña         Curso de Especialista – II        18 a 20 años.

 

Iniciación a la profesionalización:

Curso de Jefe de Campamento.         Designación + Curso.              21 años mínimo.

 

Solo profesionalizados con fuerte vinculación institucional

Jefe de Campamento en Prácticas.   Designación + Práctica.          22 años mínimo.

 

ELABORACION PROPIA

 

Las actividades en la naturaleza cerraban el diseño curricular de la educación física escolar y posibilitaban la formación de hábitos recreativos de contenido educativo y de ocupación del tiempo libre.

La principal dificultad para identificar la globalidad del diseño, la calidad de la enseñanza y el nivel formativo estuvo en que, abandonado parcialmente, por impracticable, el modelo educativo nacional-sindicalista defendido por Ridruejo y su grupo. En la remodelación que se hace del mismo, la obligatoriedad solo afectaba a la educación física escolar, mientras que, la condición de voluntariedad en el deporte escolar y en las actividades en la naturaleza, dejaba al libre albedrío del alumno o a la capacidad de motivación del profesor el completar esta formación

Una valoración global de la calidad de estas actividades. las situaría como las técnicamente mejor diseñadas de las que llevó a cabo el Frente de Juventudes, y entre las de mayor repercusión social y política. Representaron en su momento la posibilidad de conocimientos e intercambios entre la sociedad juvenil española, la evolución de su dinámica interna, al ritmo de la política y de la sociedad española del franquismo, adecuando su oferta, permitió un nivel sostenido de aceptación social durante todo el período.

REFERENCIAS

[1] Las clases se impartían normalmente en plena naturaleza, los chicos estaban sentados en el suelo, y los dirigentes en pie.

[2] NA. Salvo contadas ocasiones, y después de la época de Elola con menor frecuencia aún, fueron bastante escasas las paradas o revistas de unidades juveniles al modo militar; por lo general, se prefería dar el mayor realce posible al acto de izar o arriar banderas (normalmente este último, por coincidir con finalizaciones o clausuras, y por lo inconveniente de la hora de izar banderas para los políticos que acudían a estos actos de modo protocolario); este hecho en apariencia trivial, tuvo un valor educativo importante al colocar la bandera en primer plano del acto y por encima de los políticos asistentes, restándole a estos protagonismo, ya que su intervención era corta, en pie, y en el contexto de un acto en el que las banderas, (se utilizaban las tres – Nacional, Falange y Requeté – ) eran las protagonistas.

[3]             La denominación hogar juvenil responde a una serie de centros de convivencia para jóvenes, que el Frente de Juventudes montó y organizó en casi todas las localidades de importancia y en los diferentes barrios de las grandes ciudades, estos centros eran el punto de encuentro de las pandillas infantiles y juveniles y el lugar desde donde bajo la dirección de los instructores se organizaban actividades, campeonatos, etc, en una acción que hoy se llamaría educadores de tiempo libre o educadores de calle, y que en la España del franquismo cumplieron una importante función social.

[4]             La teoría moderna de educación física no estaría en absoluto de acuerdo en el paso brusco del reposo a la actividad física intensa.

[5]             Los que deseen asistir a la Santa Misa, en días laborables, acuden a la capilla. Está prohibida toda formación obligatoria o coacción en este sentido. En el momento de la consagración se da por la corneta un toque de atención, a cuya señal deben arrodillarse cuantos acampados se encuentren dentro del recinto de visibilidad de la capilla, poniéndose firmes todos los demás. En caso de no existir corneta se da el toque de atención con el silbato. DELEGACION NACIONAL DE JUVENTUDES: Aire Libre. Ob. cit.

[6]             Los campamentos contaban con un servicio médico permanente, normalmente compuesto por un médico y un practicante o A.T.S., que residían permanentemente en el campamento y formaban parte del cuadro de dirigentes; existía además una enfermería y un botiquín, así como equipo para tratamientos de urgencia, normas y teléfonos de contacto para evacuación de enfermos o heridos, etc.

[7] Existían normas de seguridad muy estrictas sobre las condiciones en que debían producirse los baños tanto en playa como en piscina, estableciéndose dispositivos y sistemas de seguridad que permitieron que, pese al elevado número de asistentes a campamentos, no se conocieran prácticamente accidentes en relación con el agua, directamente imputables a la organización.

[8] Coincidiendo con cada año santo se recorría el camino de Santiago a pie, unas veces el camino francés, y en otros casos partiendo de Zaragoza o de Navarra. en una marcha que contaba al menos con dos chicos de cada provincia española, y que era recibida en los pueblos y en las ciudades a su paso por las autoridades locales, gobernadores, etc. En Santiago se realizaba una concentración (3.500 a 4.000 chicos) de todas las marchas que salían de cada provincia (que hacían solo parte del camino a pie) y el Delegado Nacional hacía una ofrenda de la juventud ante el apóstol.

[9] Reunían una escuadra de chicos de cada edad y provincia y competían durante una semana en todo tipo de actividades campamentales; esta actividad tenía una gran proyección política, especialmente en la localidad donde se celebraba.

[10] Decreto 2253/1974 de 20-07-1974: Campings. Sobre la organización e inspección de campamentos, albergues, colonias y marchas juveniles…Presidencia del Gobierno. BOE: nº 195 de 15-VIII-1974.

[11] Esta actividad realizada por convenio con el Instituto Nacional de Emigración, tenía por objeto dar a conocer España a los hijos de emigrantes españoles; en su mayor parte nacidos en el extranjero; en muchos casos con problemas de expresión en español, y en casi todos con problemas de comportamiento personal, la actividad suponía un periodo de visitas por España en Autocar, y la estancia de quince días en un campamento en contacto con otros chicos.

[12] La estancia del dominico argentino padre Fosbery en varios campamentos, le sugirió la creación de una organización de actividades similar en Salta (Argentina), organización cristiana muy activa en esa parte del país, y con algunos problemas serios en la vida política argentina de mediado de los años setenta.

[13]           Aunque el título oficial es el de “Jefe de Campamento Albergue y Colonia”, la denominación habitual es la primera.

[14]           Esta vía fue especialmente utilizada por aquellas personas, que habiendo dedicado la mayor parte de su tiempo a las actividades del Frente de Juventudes, quedaron fuera de las titulaciones académicas o que por la misma causa habían abandonado los estudios, accediendo a una lenta profesionalización dentro de la institución, siempre en un segundo plano respecto a los instructores de carrera.

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