EVALUACIÓN Y CURRÍCULO. LOS MODELOS DE EDUCACIÓN EN DEPORTE Y COMO EVALUARLOS.

Manuel Vizuete Carrizosa

MANUEL VIZUETE CARRIZOSA

Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Líneas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materiales Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispanomexicano.

 

EVALUACIÓN Y CURRÍCULO. LOS MODELOS DE EDUCACIÓN EN DEPORTE Y COMO EVALUARLOS.

 

Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que una de las consecuencias del mega-desarrollo del deporte en la sociedad occidental ha sido la deportivización de la misma. Este concepto no supone la existencia de una sociedad practicante de deportes o actividades físicas, sino que esta sociedad, adopta señas de identidad externa y de comportamiento o de lenguaje que son propias del deporte. No se trata tanto de ser un practicante de actividad física, sino de ser reconocido como poseedor de una forma de ser identificable como deportiva.

Al contrario de lo que ocurre en otros países de Europa en los que el vocablo sport es unívoco, tanto la tardía llegada de los españoles a este modelo social, como la imposición del franquismo de traducir los vocablos extranjeros, generó una doble acepción en castellano; de una parte la palabra deporte, cuyo significado supone lucro o beneficio en alguna manera, ya sea físico, social o económico, y de otra el mantenimiento de la denominación original de sport, con la que definimos cualquier actividad, actuación o forma de vestir informal y sin ánimo de lucro, a la vez que placentera.

La deportivización de la sociedad, no obstante, ha de ser entendida en una doble condición, de una parte la ya mencionada de identificación con formas de ser y entender la vida, pero también, en el sentido literal de la práctica deportiva, desde la superación de los viejos esquemas del deporte ortodoxo y tradicional, por la más flexible y democrática aplicación del concepto deporte para todos como una opción real de acercarse a los beneficios de la práctica de actividades físico deportivas sin intención competitiva o formal. En este sentido, es preciso señalar, que la sociedad civil, ha roto con el monopolio de los clubes deportivos tanto sociales, privados y tradicionales, como con los públicos planteados como una forma de proyección y  de desarrollo político, y ha desbordado las previsiones más optimistas de desarrollo y de promoción de la actividad deportiva que podrían haberse formulado en los setentas u ochentas.

Las consecuencias previsibles de este fenómeno a medio plazo, será la democratización de las  estructuras del deporte, ancladas en modelos tradicionales. En este sentido, Crum sostiene que, a la deportivización del deporte, debería suceder una desdeportivización del deporte.[1] Al establecer estos dos conceptos, se está refiriendo a la necesidad de regular el esfuerzo económico, social y político, empleado en el deporte de elite, como una reacción contra este deporte , en beneficio de una idea más democrática y más en consonancia con la idea del deporte para todos. Posición esta que, estaría mucho más cercana a las orientaciones de la sociedad actual y con valores propios del postmodernismo como: autorrealización y salud, narcisismo y hedonismo, deportes alternativos, recreación, aventura, mejora de la condición física, etc.

Volviendo a nuestra idea original en la que definíamos la situación del deporte como una hidra de infinitas cabezas que ha generado y dado lugar a una larga serie de formas de entender el deporte contemporáneo, en el que cada una de las tendencias o sistemas deportivos, se vuelve a subdividir en otra larga serie de nuevas modalidades, sin solución de continuidad, y de tal manera que cada uno de ellos se presenta como una especie de tienda con diferentes ofertas de artículos, con diferentes y nuevas reglas, para nuevos y diferentes clientes que, a su vez, poseen diferentes tipos de expectativas. Esta discusión generada por Crum en Europa, nos llevaría, indefectiblemente a tres cuestiones claves a tener en cuenta:

  1. ¿Qué referentes o modelos deportivos hemos de tener en cuenta para educar en valores, a través del deporte en la edad escolar?
  2. ¿Cuáles serían los valores a trasmitir?
  3. ¿A quiénes compete esta función de educar y como ha de hacerse?

Es, en este momento, cuando hemos de plantearnos la organización semántica con fines teleológicos del Deporte en la Edad Escolar a partir de la idea de educación y mediante la aplicación de lo que he denominado el juego de las preposiciones:

  Preposición   Objetivos y Valores
Educación DE Deporte Concepto clasista propio de la Educación Elitista
Educación DESDE el Deporte El deporte educa para la vida social y ciudadana ¿?
Educación EN el Deporte Los/as alumnos/as aprenden deportes para socializarse y conservar la salud. Aprendizaje para la vida
Educación ENTRE el Deporte El deporte es una excusa para la promoción social y educativa
Educación HACIA el Deporte Orientación de la Ed al servicio del deporte
Educación PARA el Deporte Orientación de la Ed para la promoción deportiva
Educación POR el Deporte Supone que las situaciones de juego son trasladables a la vida social y ciudadana.
Educación SIN el Deporte Concepto dualista y clásico de la educación que se sigue aplicando de facto

Manuel Vizuete    Deporte Escolar. Un problema en 3D                                                                   La Habana 2008

La siguiente cuestión viene de la mano del tipo de deporte que queremos hacer o conseguir, en este sentido, la deportivizaciónn de la sociedad nos ha dejado una serie de modelos deportivos que componen un panorama de complejidad creciente y que, de acuerdo con Crum, es posible identificar fácilmente los siguientes:

  1. Deporte de elite: tecnificación de los más dotados física y técnicamente y empleo de tecnologías que les ayuden a mejorar.
  2. Deporte competitivo, como un reflejo fiel de los viejos modelos originales del deporte. En este caso la motivación es la excitación y el stress de la competición, relajación y contacto social.
  3. Deporte recreativo cuyos referentes son: relajación, amistades, salud y ejercicio, etc.
  4. Fitness, por lo general es un deporte de práctica individual, en el que la motivación esencial es la mejora de la condición física y cuya promoción se realiza a través de agencias o clubes privados de aerobic,, jogging, etc.
  5. Deporte de aventura cuya motivación es clara: aventura, riesgo y excitación. Cada vez más comercializado, capitaliza actividades complejas como: trekking, rafting, escalada, paracaidismo, etc.
  6. Deporte de placer, incluimos en este grupo aquellas prácticas cuya orientación es la recreación física, casi siempre organizado por empresas, en las que los motivantes clásicos suelen ser: sol, mar, nieve, y velocidad .
  7. Deporte cosmético; en este grupo cabría incluir todas aquellas actividades y prácticas cuya orientación más clara es la mejora o la modificación de la apariencia física, casi siempre sujeto a las ofertas comerciales: body-building, modelado, y todo lo relativo a los tratamientos de belleza como bronceado, masaje, etc.

A partir de esta diferenciación de familias o formas de entender el deporte, estamos ante una coyuntura difícil. Definir el concepto de educar a través del deporte o en deporte y que tipos de valores son preciso y posibles desarrollar a través de él, tal y como estuvieron bastante claros hasta bien entrados los ochenta, sin embargo, las crisis y la evolución social del deporte, junto con la ya aclarada sportificación de la sociedad, han dado al traste, en apenas un par de décadas, con ideas, principios y valores que creíamos firme y sólidamente asentados.

Otra cuestión clave, es aclarar cuáles de estos modelos están ya presentes en nuestra sociedad y cuáles de ellos están por llegar, teniendo en cuenta que, muchos de ellos dependen tanto de factores económicos como de intenciones y voluntad política y, por la misma razón, cuáles de ellos son modelos con tendencia a desaparecer y cuáles serán los emergentes en el momentos en que los actuales destinatarios de la acción educativa del deporte en la edad escolar hayan de enfrentarse, como ciudadanos responsables con libertad de escoger, a una práctica de actividad física concreta.

A las innumerables interrogantes que se abren tras esta diferenciación interna del deporte solo cabe, como posibilidad, remitirse a la escuela y a la teoría educativa, ética y deontológicamente fundamentada, para que se establezcan las posiciones educativas ante cada fenómeno y se definan los valores consecuentes a cada uno de estos modelos. De acuerdo con ello, y desde una posición educativa y de salud, sería importante establecer actitudes ante cada uno de los modelos referidos:

Imagen1

El diagrama pretende representar las situaciones de equilibrio, en cuanto a la educación en valores. La cuestión es esencial para entender cuál ha de ser la posición educativa frente a cada uno de los modelos deportivos que, a menudo, se presentan con poca nitidez y sobre los que debería realizarse una eficaz acción educativa claramente diferenciada y fundamentada en cuanto objetivos y contenidos.

Un ensayo sobre la instrumentación didáctica de cada uno de estos modelos, servirá para aclarar cuáles serían los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos en relación con la educación en valores estableciendo, por tanto, un criterio ético y deontológico sobre la inclusión u orientación de uno u otro modelo en el currículum escolar ó extraescolar.

En esta acción vamos a someter a cada uno de estos modelos al esquema de organización educativa y de tratamiento de los contenidos  establecidos en la vigente legislación española.

Modelo del deporte en edad escolar con referente al deporte de elite:

Educar PARA el deporte.

Imagen3

El desarrollo didáctico del modelo nos sitúa frente a planteamientos de Cultura Física, propio de los países del este de Europa,  en relación con la educación del cuerpo. Este es, obviamente, un modelo educativo que hizo y continúa haciendo fortuna, en los países de la órbita soviética  en los que, desde una visión diferente del deporte y de la actividad física, se pone al alumno al servicio de otros intereses distintos a la educación y en los que el educando casi nunca tiene opción a no aceptar o rechazar el modelo.

Modelo del deporte competitivo:

Educar CON el deporte.

Imagen4

En este caso, estaríamos ante el modelo tradicional educativo escolar occidental, en el que la educación en valores se encuentra plenamente asentada y se ofrece como un valor entendido en la práctica escolar. Se compite, sin olvidar los valores de convivencia, juego limpio, trabajo, superación, etc.

Modelo del deporte recreativo:

Educar PARA la actividad física.

Imagen5

La ubicación curricular de este modelo debería ser finalista en cuanto a la educación física, entendida esta, como hemos dicho, como educación para la vida, de tal manera que los objetivos curriculares de este modelo, serían dobles: educación para la vida y generación de hábitos de vida activa desde la práctica de actividades físico recreativas. Programas desarrollados en base al juego y en el centro escolar.

Modelo del deporte Fitness:

Educar PARA el consumo deportivo.

Imagen2

En este caso, nos encontramos ante un modelo educativo empobrecido que conecta directamente con los planteamientos metodológicos de la gimnástica original, tanto en el fondo como en las formas, pese a la apariencia de modernidad que presentan. El papel curricular sobre este modelo es la educación en la prevención de los riesgos y el posicionamiento crítico ante el consumismo de este tipo de actividades, cada vez más mercantilizadas. En este sentido estaríamos ante un planteamiento de educación del consumidor.

Y otro tanto cabría decir sobre el deporte de aventura, de placer y/o cosmético, en los cuales, la educación para el consumo y el posicionamiento crítico deberían ser los valores esenciales a desarrollar desde un currículum escolar éticamente equilibrado, no ignorándolos ni obviando el fenómeno, sino educando a saber entender este tipo de modelos deportivos, prevenir de sus riesgos y, sobre todo a situarlo dentro de lo que entendemos educación para el consumo.

Como conclusión, estableceremos la dimensión del fenómeno deporte como una seña de identidad de las sociedades desarrolladas en las que su creciente importancia obliga a una educación específica, a través del deporte en la edad escolar, que permita tres dimensiones fundamentales:

  1. Comprensión del fenómeno como una seña de identidad social y una necesidad vital para gozar de una buena salud y calidad de vida.
  2. Necesidad de una educación para la convivencia con el fenómeno deporte y la posibilidad de hacer buen uso de él.
  3. Prevención de los riesgos que un mal uso del deporte conlleva.

Obviamente, en todo este proceso, es necesaria la participación activa del profesorado y de los técnicos deportivos, así como la necesidad de la reeducación de estos colectivos profesionales hacia posiciones más educativas y menos practicistas, así como una reubicación de la disciplina en el contexto escolar, en el que no tienen cabida ni sentido que el fenómeno social y cultural más importante del mundo contemporáneo siga teniendo un planteamiento marginal, y continúe adoleciendo de viejos y enquistados problemas con  consecuencias nada deseables.

En la educación contemporánea, la educación física para el siglo XXI, a la que hacemos referencia, se orienta a educar EN deporte, más que a educar A TRAVÉS del deporte. Las razones son simples y coinciden con lo expuesto. Educar a través del deporte exige, como principio, ignorar en la práctica el valor y los efectos del factor de incertidumbre sobre el resultado de la supuesta acción deportivo-educativa, que es lo que hace atractiva la actividad. Científicamente hablando, no se puede plantear una acción educativa asumiendo, a priori, un alto grado de incertidumbre sobre los resultados, en tanto que, educar en deporte, comporta educar en la aceptación del factor de incertidumbre y reconociendo su valor educativo como impulsor de la práctica habitual de las actividades físicas y de los deportes a lo largo de toda la vida.

En la práctica habitual de actividades físicas, la sociedad se ha adelantado a los planteamientos políticos y a las inercias educativas mostrándonos cada día, cada vez que salimos a la calle, en las noticias deportivas o en la televisión, cuales son las exigencias contemporáneas de conocimientos sobre la actividad física, y cual es por tanto el tratamiento educativo del deporte exigido por la sociedad del siglo XXI.

Así es como el deporte en la edad escolar tiene que ser repensado y orientado, hacia la participación y la integración de los futuros ciudadanos y ciudadanas en la cultura del movimiento. Esto exige planteamientos del deporte escolar curricular menos deportivizado y más cercano a lo humanístico, a la realidad individual de cada escolar, a sus posibilidades físicas y a su integración en esta nueva forma de entender las actividades físicas.

Ha de ser posible una práctica del deporte en la edad escolar a la medida de cada uno y de cada necesidad, lo que nos llevaría, en la práctica, a la aplicación del concepto enseñanza individualizada en la educación física y en el deporte, sin que esto pueda resultar antitético de los valores de solidaridad, cooperación y trabajo en equipo, tradicionalmente atribuidos al deporte, que forman parte de su propia retórica educativa. Este concepto nos lleva a un deporte escolar curricular escolar y extraescolar con exigencia de medios de calidad, con técnicos cualificados, abierto y no traumático, en el que lo realmente importante sea la integración social y el mantenimiento de la salud desde la práctica de actividades físicas.

Estas son las motivaciones que nos llevaron a repensar el concepto deporte en la edad escolar, a la investigación primero y al estudio y prospectiva después, del deporte en la edad escolar en España y más tarde a la elaboración de un Libro Blanco del Deporte Escolar que fundamente, técnica y socialmente, las prácticas educativas de contenido deportivo de los niños y jóvenes del siglo XXI.

[1] CRUM, B.: The sportification of the society and the internal differentiation of sport. Conferencia impartida en el seno del Congreso FISU “Change and the human dimension of Physical Activity” Buffalo, NY, USA – 8-11 Julio de 1993.

 

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