LOS ÁMBITOS DE LA ENSEÑANZA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA BÁSICA. EL CONCEPTO DE ESQUEMA CORPORAL

Manuel Vizuete Carrizosa                        vigo

 

MANUEL VIZUETE CARRIZOSA

Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Líneas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materiales Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispano mexicano.

PURIFICACIÓN VILLADA HURTADO.

Licenciada en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Doctora, con Premio Extraordinario de Doctorado, en Ciencias de la Educación por la Universidad de Oviedo. Ex directora del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal  de la Universidad de Valladolid. Cofundadora del Movimiento de Renovación Didáctica Jarandilla, para la Renovación de la Formación del Profesorado de Educación Física.

LOS ÁMBITOS DE LA ENSEÑANZA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA BÁSICA. EL CONCEPTO DE ESQUEMA CORPORAL

 

Los ámbitos o dominios de la Educación Física Básica son esencialmente tres:

  1. La Estructuración Perceptiva, que proporciona al sujeto un conocimiento: real, explicito e inmediato sobre su realidad personal referida a su propio cuerpo, a sus percepciones y a sus relaciones con el tiempo y el espacio.
  2. El Ajuste Postural, referido al mantenimiento de la postura y a las situaciones de equilibrio, tanto en reposo como en movimiento.
  3. El Ajuste Motor, referido a las coordinaciones motrices: global y específica.

El concepto de esquema corporal

Son muchas las definiciones existentes sobre el esquema corporal. No solo no existe coincidencia entre ellas, sino que, incluso, se advierten serias discrepancias sobre el término, por ello, citaremos, a modo de referencia, aquellas que sobre el concepto de esquema corporal han dado algunos de los autores más significativos:

Ajuriaguerra[1], lo define como: la toma de conciencia del cuerpo en su totalidad y en sus partes íntimamente ligadas e interrelacionadas, como realidad vivida y conocida.

Jean Le Boulch[2], el esquema corporal puede definirse como. La intuición global o conocimiento inmediato de nuestro cuerpo, ya sea en estado de reposo o en movimiento, en función de la interrelación de sus partes, y sobre todo, de su relación con el espacio y los objetos que nos rodean.

Pierón[3], dice que: el esquema corporal es el conjunto de sensaciones relativas al propio cuerpo en relación con los datos del mundo exterior.

Rossel[4] se refiere al esquema corporal diciendo: que resume la experiencia cognoscitiva y afectiva del sujeto, es la historia de sus vínculos con el mundo de los seres y objetos y está constituida sobre la base de sus acciones y percepciones.

Schilder[5], formula su concepto sobre el esquema corporal diciendo que es: la imagen tridimensional que todo el mundo tiene de sí mismo. Esta imagen surge a través de la información que recibimos de los sentidos exteroceptivos, propioceptivos e interoceptivos junto a nuestras experiencias.

Wallon[6] lo expresa diciendo: No se trata de un dato inicial, ni de una entidad biológica o física. Es el resultado y al mismo tiempo el requisito, de una ajustada relación entre el individuo y su medio.

Para nosotros, el esquema corporal es: la organización psicomotriz del individuo, entendido desde la globalidad, que se va elaborando a través de mecanismos: motores, tónicos, perceptivos, sensoriales y expresivos planteados desde una metodología en la que la afectividad ocupa un lugar esencial.

El análisis de estas definiciones tiene un contenido común, de tal manera que, el esquema corporal representa la toma de conciencia de nuestra personalidad en situación de relación dinámica con el mundo exterior, el espacio y los objetos, e interior mediante el conocimiento del propio cuerpo. El esquema corporal va estructurándose a lo largo de la vida y aunque hay autores que sostienen que esta estructuración termina entre los 10 y 12 años, podemos decir que mientras que nuestro cuerpo tenga la necesidad de adaptarse y transformarse entenderemos que continúa evolucionando y, por consiguiente, permanece abierto el proceso de formación y desarrollo del esquema corporal.

Así entendido, el desarrollo del esquema corporal es el resultado de un aprendizaje en el que las experiencias vividas juegan un papel fundamental y en el que el individuo va tomando conciencia de este esquema a lo largo de su evolución personal.

Evolución del esquema corporal

Siguiendo a Piaget, como autor paradigmático de esta idea, los estadios de desarrollo de la     inteligencia del ser humano están en relación directa con los de la adquisición y el desarrollo del esquema corporal y con la estructuración del espacio de acción de la persona. En este sentido, distingue:

  1. Período sensoriomotriz intuitivo que duraría hasta los dos años de edad.
  2. Período de operaciones concretas, que abarcaría hasta la adolescencia.
  3. Período de las operaciones abstractas, desde la adolescencia en adelante.

Desde mucho antes de su nacimiento, el ser humano comienza a mover su cuerpo ininterrumpidamente. A través de acciones reflejas, indiferenciadas y no coordinadas, adquiere las experiencias corporales básicas necesarias para la vida y que le identifican como persona. Estas experiencias corporales están referidas a la motricidad y relacionadas con la relación afectiva, ambas experiencias son indisolubles e irán unidas a lo largo de la evolución y el desarrollo personal del sujeto.

Estructuración del esquema corporal.

Para que el esquema corporal se construya y estructure adecuadamente, es necesario, como ya hemos señalado, que todos los elementos que lo integran evolucionen y se desarrollen armónicamente. Así, los factores que intervienen en la estructuración correcta del esquema corporal son los referidos a:

El Yo corporal.

El mundo de los demás

A partir de ellos se derivan una serie de elementos que configurarán nuestra forma de ser y de actuar e interrelacionarnos con el mundo.

  1. a) El yo corporal se construye paulatinamente a través de:
    1. El conocimiento del cuerpo.
    2. La lateralización.
    3. El control respiratorio.
    4. La relajación.
    5. El control de la postura.
    6. La independencia segmentaria.
  1. b) El mundo de los demás se irá estructurando a través de:
    1. El espacio.
    2. El tiempo.
    3. La percepción.
    4. La estructuración espacio-temporal

Todos estos elementos, que constituyen el esquema corporal se desarrollaran de forma progresiva, a través de la coordinación motriz y en función de sus avances; siempre acompañados de los mecanismos: tónicos, expresivos, emocionales, y cognitivos de los que ya hemos hablado y que son los que irán configurando la personalidad.

La afectividad estará siempre presente en cualquier expresión, pensamiento o acción que emane del yo corporal y que sea puesta en relación con el mundo de los demás. El condicionante afectivo será el origen de las sensaciones, emociones, impresiones o sentimientos cualificados como: de placer, de displacer, de afinidad, de empatía o de antipatía en las relaciones con los otros y con el mundo.

La construcción correcta del esquema corporal se realiza cuando se acomodan y ajustan todos los elementos citados con anterioridad y se da una correspondencia exacta entre las impresiones perceptivas, el mundo relacional y el factor kinestésico. Y para que esto ocurra deberemos completar el desarrollo de los escolares con un proceso coherente de aprendizaje. Es por lo tanto muy importante el desarrollo e intervención educativa en edades tempranas, pues el desajuste entre todos  los componentes  puede ocasionar, como a continuación trataremos,  diferentes tipos de perturbaciones.

Perturbaciones del esquema corporal       

Una mala estructuración del esquema corporal produce perturbaciones de distinto signo, intensidad o gravedad en la relación del sujeto con el mundo exterior. Estas perturbaciones, según Jean Le Boulch[7], repercuten a tres distintos niveles:

  1. La percepción Mediante la generación de un déficit en la estructuración espacio-temporal. Este déficit originará una mala orientación, afectando a su capacidad para el aprendizaje de la lectura, produciendo confusión entre:
    • Letras simétricas, por ejemplo: b y d, p y q, d y p, n y u…. etc.
    • Inversión en la ubicación de las letras: por, pro, orp… etc.
    • Inversión de sílabas: yo veo no en lugar de yo no veo

Es esencial entender que nuestro cuerpo es el punto de referencia de la percepción. Con el cuerpo: observamos los objetos, los tocamos, los exploramos, los rodeamos o envolvemos… etc. De la estabilidad y equilibrio del cuerpo, por tanto, dependerá la relación que tengamos con el mundo exterior a él.

2. La motricidad   Produciendo torpeza y descoordinación, malas posturas, etc.  que es el origen de la lentitud en la organización secuencial y temporal de una acción de movimiento, hecho este que podemos considerar como el indicio que advierte de la falta de disponibilidad motriz.

Por ello, generalmente, las dificultades en el aprendizaje de la lectura, van asociadas a dificultades en el aprendizaje de la escritura, manifestándose a través de las letras  mal formadas, desalineadas, borrosas… etc.

Es necesario, consecuentemente, que los niños y niñas aprendan a organizar los esquemas motores más usuales, mediante un buen control sobre su cuerpo, a través de la movilización coordinada de los segmentos corporales y mediante la disociación de gestos.

3. Las relaciones con los demás  Generando inseguridad personal, que es la fuente de las perturbaciones afectivas que inciden y perturban las relaciones con los demás, aspecto este de gran importancia para la integración escolar y para el desarrollo personal ya que, no será capaz de llevar a cabo los aprendizajes escolares si, previamente, no ha sido capaz de integrarse en su ámbito relacional. Esta falta de integración generará trastornos que se manifiestan, en muchos casos, a través de tics nerviosos, pesadillas o terrores nocturnos, accesos de cólera, altibajos en su humor y que afectan, notablemente, su voluntad y su capacidad para organizar y controlar su quehacer diario. La función del profesor de Educación Física, en estos casos, es de vital importancia para el proceso de integración del niño ya que de él dependerá, en gran medida, el éxito o el fracaso escolar de los primeros años.

Educación del esquema corporal

La Educación del esquema corporal debe abordarse teniendo en cuenta dos horizontes o situaciones de hecho distintas:

  • Ha de plantearse en función de la edad y de los intereses de los alumnos.
  • El alumno ha de ser contemplado en su totalidad. Sólo, si así lo hacemos, podemos favorecer el desarrollo integral y armónico de todos los aspectos que configuran su personalidad.

Dependiendo de los fines educativos que se persigan habremos de encontrarnos con diferentes tipos de intervención educativa, en todo caso, siempre será una intervención que habrá de tener en cuenta:

  • El alumno. Ayudándole a descubrirse y a tomar conciencia de sí mismo.
  • El alumno y el mundo de los objetos. Ayudándole a organizar la realidad espacio- temporal a través del desarrollo perceptivo.
  • El alumno y el mundo de los demás. Ayudándole a aceptar, colaborar y respetar a los demás.

Conductas que integran el desarrollo psicomotor

De forma tradicional y aceptada por la mayoría de tratadistas del tema, identificamos tres tipos de conductas psicomotrices:

  • Conductas motrices básicas: Referidas a la coordinación dinámica general y a la coordinación óculo-manual; relacionadas a su vez, con el tono muscular y el equilibrio, y con el control global y segmentario del cuerpo.
  • Conductas neuromotrices: Esencialmente referidas al concepto lateralidad.
  • Conductas Perceptivo-motrices: Referidas a la organización espacio-temporal.

Así pues, se observan tres tipos de conductas diferentes, que a lo largo del desarrollo y aprendizaje de la educación física básica nos van a ir acompañando hasta configurar y consolidar el esquema corporal.

Como hemos señalado, la estructuración del esquema corporal se produce en el tiempo y sobre la base de las vivencias y experiencias motrices y afectivas de los niños. Debe de quedar claro, por lo tanto, que en esta progresiva adquisición y configuración de los avances motrices que afectan a la estructuración del esquema corporal, estos se van solapando de tal manera, que las adquisiciones de un determinado momento son la base sobre la que se construye la siguiente y que no en todos los individuos se producen los avances al mismo tiempo, por lo que las siguientes indicaciones han de ser tenidas en cuenta como valoraciones referenciales u orientativos.

 

PUBLICADO EN:

Los fundamentos teórico-didácticos de la educación física

[1] AJURIAGUERRA, J.:  Intégration de la motricité. Revue “enfance”, 1956,2, 15-18

[2] LE BOULCH, J.: La educación psicomotriz en la escuela primaria. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1977

[3] PIERÓN, M:  Didáctica de las actividades físicas y deportivas. Ed. Gymnos. Madrid, 1988

[4] ROSSEL, G.: Manual de educación psicomotriz. Ed. Toray-Masson. Barcelona, 1969

[5] SCHILDER. : Citado por COSTE, J.C. La psicomotricidad. Ed. Huemul. S.A. 1978, pp. 23

[6] WALLON, H.: Del  acto al pensamiento. Ed. Lautaro. Buenos Aires, 1964

[7] LE BOULCH, J. La educación por el movimiento. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1968. pp. 88,89

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