LA SPORTIFICACIÓN DE LA SOCIEDAD EUROPEA Y EL DEPORTE COMO VÍA PARA LA EDUCACIÓN EN VALORES.

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Maestro de Enseñanza Primaria  –  Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Lineas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materieles Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispanomexicano.

La sportificación de la sociedad europea y el deporte como vía para la educación en valores.

 En su origen, el deporte no fue otra cosa que un medio de educación social en el que se perseguía, a la manera de los clásicos medievales, enseñar deleitando; en este sentido y no en otro ha de ser tomado en el momento de su aparición como fenómeno educativo social en el mundo contemporáneo. El procedimiento, no era nuevo en absoluto ya que el binomio: educación – deleite, era un planteamiento educativo que gozaba de una amplia trayectoria histórica que recorría la educación desde la antigüedad clásica, planteándose la escultura, la pintura, la música, el teatro, la lírica y la épica, como recursos didácticos de una educación, no formal, de los colectivos a los que se dirigía, pretendiendo su educación social y la identificación de estos con determinadas ideas o visiones del mundo y de la vida. Por tanto, en su origen y en su intención, el deporte no difiere gran cosa de otros medios de educación no formal empleados hasta finales del siglo XVIII.[1]

La novedad que el deporte introduce es un cambio profundo en las señas de identidad educativa y en las formas de ser interpretado el fenómeno por los colectivos sociales; esto es: frente a las artes clásicas que requerían de la maestría del artista y del preciosismo, el deporte ofrece la accesibilidad plena y el trato igualitario de los participantes en el fenómeno; de alguna manera, el deporte se presenta, frente a otros métodos de educación, como una opción realmente democrática en la que todos los jugadores disfrutan, como principio, de las mismas posibilidades. Del mismo modo y frente a la certeza del arte consagrado y la interpretación del artista, el deporte ofrece la incertidumbre del resultado como atractivo; finalmente, y como cualidades esenciales y definitorias, el deporte ofrece la calidad de actor y protagonista, frente a la de espectador pasivo y la de movimiento activo frente a sedentarismo.

No hay en el concepto clásico del sport, ninguno de los ingredientes que pudieran hacer presagiar que el desarrollo de este recurso educativo sería vertiginoso, que desbordaría el campo de la educación y que, en menos de dos siglos, alcanzaría a ser uno de los fenómenos humanos y sociales de mayor impacto mundial.

Sin embargo, el deporte, como fenómeno contemporáneo, a pesar del Movimiento Olímpico, no alcanza el nivel de significación social que conocemos hasta bien entrados los años veinte y, desde luego, no se consolida como fenómeno de gran proyección pública y política hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Es preciso volver a recordar aquí, que el deporte es, en su origen, un método de educación que nace como definición de clase social, es decir, el deporte de principios del siglo XX es patrimonio casi exclusivo de las clases acomodadas y de la educación de elite, tanto masculina como femenina; por ello el sportman o la sportwoman, lo sienten y lo viven como señas de identidad propias y vinculado a su clase, así pues, el deporte en ese momento histórico, entendido como educación, no es sino una forma concreta y particular de concebir la forma de ser social; es decir lo que se conocía hasta la Primera Guerra Mundial como sportmanlike entendido este concepto como un patrimonio de clase o de nación.[2]

Son varias las situaciones que han hecho surgir y desarrollarse el fenómeno deportivo hasta su dimensión actual; entre ellas tendríamos como más importantes, la aparición de la publicidad en el deporte, el desarrollo de la guerra fría, el mercantilismo deportivo y los movimientos de democratización y popularización del deporte. Todos estos factores coinciden en el tiempo en el mundo occidental de la de la II post-guerra mundial, de tal manera, que con su desarrollo extra-educativo, el deporte comienza a perder gran parte de las características que hasta entonces lo habían identificado como un método de educación:

  1. Pérdida de la identidad del deporte como actividad sin ánimo de lucro.
  2. Aparición del Deporte para todos como movimiento y como ideología.
  3. Pérdida de la identidad del deporte como patrimonio de los jóvenes.
  4. Diversificación de la oferta y de los tipos de deportes y prácticas deportivas
  • Deportes diferentes para diferentes edades.
  • Deportes para válidos y minusválidos.
  • Mercantilización de la oferta: fitness, aerobic, gymjazz, etc.
  • Politización multifacético del fenómeno.

El deporte, en los inicios del siglo XXI es una serpiente de innumerables cabezas que, en la práctica, permite que hablemos de un deporte a la carta; es decir un deporte para cada individuo en cada edad y en cada contexto; de tal manera, que la educación a través del deporte se convierte en una nueva dimensión educativa mucho más acorde con las viejas definiciones de educar para la vida, que en lo que había venido siendo la tradición del deporte como parte curricular de la educación física escolar. Una ojeada a lo que ha sido la educación física escolar y a los momentos evolutivos de la disciplina y de su profesorado, contribuirá, sin duda, a aclarar un poco más nuestro punto de partida:

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El diagrama nos muestra como el crecimiento del deporte, en su valoración curricular, ha tenido una correspondencia inmediata con los hechos históricos relacionados con la utilidad militar del ejercicio y con los procesos democratizadores de la enseñanza, y como, en la actualidad, la fuerte reorientación del valor social del fenómeno y la pérdida del interés político por el deporte, comienzan a provocar una caída en pico, cuyo remonte va a depender de los nuevos intereses sociales y educativos sobre el deporte relacionados con la aparición de nuevas enfermedades cuyo origen es el sedentarismo y la pérdida del interés social y familiar por la práctica de actividades físico-deportivas de la infancia.[3]

Deporte, valores y cambio social.-

 El papel jugado por el deporte, como válvula de escape y como expresión gráfica de lo que fue la guerra fría, hasta la caída del muro de Berlín y el fin de la política de bloques llegó a su fin al mismo tiempo que la política que lo había generado. Este momento coincidió en el tiempo con la formulación de una crisis de los valores sociales tradicionales que fue definida como el postmodernismo, y  que podemos resumir en un camino de ida sin vuelta que va del materialismo al post-materialismo, de la definición de papeles en función de la edad al igualitarismo, de la disposición a la conformación, creatividad y autorrealización, de enfatizar el trabajo y la ética en el trabajo al énfasis en el tiempo libre, de lo ascético al hedonismo, del dominio de la naturaleza a las preocupaciones ecológicas y desde la confianza en el progreso científico al escepticismo sobre ciencia y razón.[4]

El deporte, como producto social, no puede ser considerado aparte de lo que acontece en el mundo, ni puede ser encapsulado para protegerse de las dinámicas culturales, socio-políticas o económicas en las que indefectiblemente se ve involucrado, por ello es preciso, antes de realizar una análisis de que significa la educación en valores a través del deporte, definir cual es el status actual del deporte y establecer las consideraciones sociales que merece en función de lo que ocurre a su alrededor ó de sus propias dinámicas particulares. Esto es lo que he denominado las crisis del deporte.[5]

A tenor de esta afirmación, podemos asegurar que, tanto el deporte en general como el deporte europeo en particular, se encuentran sumido en varias crisis simultáneas, cuyo origen podemos establecerlo en los siguientes epígrafes:

a)    Dimensión del fenómeno y conductas antideporte. El Dopaje. La ambigüedad de ideas, la escasa difusión de la verdadera naturaleza del hecho deportivo y de los movimientos e instituciones que lo gobiernan comienzan a ser conocidos, lamentablemente por sus corruptelas y conductas antitéticas de la propia esencia del deporte. Los recientes escándalos del Comité Olímpico Internacional, han puesto sobre la mesa la honorabilidad, ó la falta de ella, de esta institución que, pese a su naturaleza de empresa privada, venía siendo tenida como el paradigma de la limpieza y la ética referida al mundo del deporte, han coincido, en el tiempo, con el descrédito de una de las pruebas más emblemáticas del deporte mundial como es el Tour de Francia, el hecho generalizado de las prácticas del dopaje detectado en este caso, hace suponer que, en un futuro próximo, los escándalos de este tipo se van a reproducir en otros deportes profesionales, en cuanto les sean aplicados los mismos controles. En este sentido, el deporte de élite, que debería ser el referente del deporte agonístico y recreativo, se encuentra bajo sospecha con lo que es previsible un efecto dominó cuyo antídoto, debería ser el fomento de la práctica recreativa y básica de la actividad deportiva como una práctica ajena al concepto deporte y sobre la que deberíamos centrar los esfuerzos educativos.

b)    La desaparición de la Guerra Fría.Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, la llamada Guerra Fría ha marcado, teleológicamente, al deporte mundial. Las tensiones de esta guerra, encontraron una de sus válvulas de escape en el enfrentamiento oriente-occidente en los campos de deporte. Así pues, desparecido el enemigo, la eliminación de esta tensión y la nueva geopolítica mundial ha supuesto una actualización del catálogo de problemas añadidos a la crisis del movimiento deportivo mundial:

  1. Pérdida del interés de los estados por la inversión de dinero público en el deporte de élite con lo que éste pasa a ser un elemento comercial en manos de la empresa privada, cuyos intereses no siempre están a la altura de la ética y  del espíritu altruista del deporte.
  2. Llegada masiva de deportistas de élite y técnicos del antiguo bloque del Este al mundo occidental y la puesta en práctica de sus técnicas y recursos, no siempre confesables.

c)     El caso Bosman

  1. Coordenadas del problema: Jean-Marc Bosman, un jugador de fútbol profesional que jugaba en el RC Liége, equipo de la Primera División Belga, al final de su contrato, le fue ofrecido por su club un nuevo contrato, bastante inferior. Bosman no aceptó la oferta e ignorando las reglas, normas y tradiciones federativas, firmó por otro equipo, el US Dunkerque de la Segunda División Francesa, que accedió a pagar la compensación por traspaso. El equipo Belga, que desconfiaba de las posibilidades de pago del equipo Francés, se negó a extender el Certificado de Traspaso de la Asociación Belga de Fútbol, necesario según las reglas de la UEFA para que Bosman pudiera jugar en el equipo Francés, por lo que el traspaso no se produjo y además el equipo Belga retuvo y suspendió a Bosman, impidiéndole jugar en equipo alguno, mientras que Bosman, por su parte, demandó al equipo Belga por daños, basando su reclamación en incumplimiento contractual y en la ilegalidad del sistema de traspasos.
  1. Sentencia: El Tribunal de Justicia Europeo dictaminó, que el fútbol como actividad económica tiene que someterse a las reglas contempladas en el Tratado De Roma de 25 de Marzo de 1957 en el que se funda la Comunidad Económica Europea, por tanto, el fútbol profesional tiene que cumplir con el Artículo 48 del Tratado que recoge el Principio de Libertad de Circulación dentro de la Comunidad Europea de los trabajadores y el Principio de No Discriminación por razón de Nacionalidad.[6] A juicio del Alto Tribunal Europeo, la aplicación del citado artículo Artículo ha de ser efectiva, con la excepción de los trabajadores de las Administraciones Públicas, por que, los jugadores de fútbol en cuanto que trabajadores de la Unión pueden:
    1. Responder libremente a ofertas efectivas de trabajo
    2. Desplazarse libremente por los Estados Miembros.
    3. Residir en uno de los Estados Miembros con objeto de ejercer en él un empleo de conformidad con las disposiciones: legales, reglamentarias y administrativas, aplicables a las formas de empleo de los trabajadores nacionales
    4. Permanecer en el territorio de un Estado Miembro después de haber ejercido el empleo en las condiciones establecidas en los reglamentos de aplicación de la Comisión.
  1. Consecuencias:[7] El Caso Bosman no puede ser entendido únicamente como un caso aislado sino como una sentencia ejemplarizante del Tribunal Europeo que, desde esta sentencia, señala una nueva manera de entender las relaciones deportivo-laborales en la Unión Europea, especialmente en profesiones marginales al tratamiento laboral común y que, hasta este momento, se habían venido rigiendo por auto-regulaciones basadas en la conveniencia empresarial y en la que los intereses laborales de los trabajadores eran frecuentemente ignorados, cosificando a los sujetos.
    1. La sentencia del Tribunal Europeo ataca, en su línea de flotación, a las prácticas habituales de grupos económicos y de influencia política de alcance mundial que no estaban preparados para repeler una agresión de esta envergadura.[8]
    2. La sentencia del Tribunal Europeo establece una clara distinción entre los derechos de los jugadores de fútbol europeo y los otros, lo cual ha motivado el desplazamiento hacia el gran negocio del fútbol europeo del centro de gravedad del gran negocio del fútbol mundial radicado en Brasil. A partir de la sentencia del caso Bosman, el gran negocio no está en los traspasos y los derecho de retención de los jugadores de la UE, sino en la circulación ínter clubes de los jugadores extracomunitarios sujetos a la legislación laboral de sus respectivos países, en muchos casos inexistente.
    3. Los jugadores profesionales de las ligas inferiores, verán reducidos sus salarios ya que, la legislación europea, va a empujar a los clubes a darles la consideración de trabajadores a tiempo parcial y a utilizar, en la práctica, los sistemas de contratos temporales y de los llamados “contratos basura” que son habituales en otros ámbitos de la industria.
    4. Las canteras de los clubes, deberán ser objeto de una nueva y muy especial consideración, ya que las relaciones de estos jugadores con sus clubes, se van a situar en el nivel del contrato de aprendizaje o de trabajador en formación, desde el momento en el que un jugador de categoría juvenil o júnior perciba una compensación económica por su pertenencia al club. Como contrapartida, estos jugadores, especialmente si poseen una calidad considerable, verán alargados sus contratos por el club de origen que protegerá, de esta forma su inversión en la cantera de jugadores.
    5. La influencia de las fuerzas económicas y políticas que mueven los hilos del deporte profesional realizarán, a medio plazo, una serie de acciones tendentes a sacar al fútbol europeo, y a sus jugadores, del ámbito de las relaciones laborales aduciendo su supuesto carácter cultural, educativo y deportivo, para posibilitar de nuevo la reconstrucción de la espiral económica del fútbol profesional europeo.
    6. La sentencia del Tribunal Europeo, finalmente, probablemente sin quererlo, ha motivado un desplazamiento del centro de gravedad del negocio del fútbol hacia Europa, de tal manera que, desde la relajación de las normas federativas que controla el poder deportivo, se propicia la importación de mano de obra, mucho más flexible y controlable desde el mundo de los negocios que los jugadores europeos protegidos por la legislación comunitaria y agigantando el nivel y el montante del negocio hasta límites insospechables ya que, soslayada la legislación laboral y la sentencia del Tribunal Europeo, todas las combinaciones económicas son posibles al desarrollarse fuera del ámbito comunitario.
    7. La consecuencia, a largo plazo, será una regulación específica del fútbol en la Unión Europea que no solo proteja los intereses de los trabajadores del tipo Bosman, sino que, además, sea capaz de controlar todo el negocio y el montante económico que genera el deporte profesional, a la vez que previene del empleo del mismo para otros fines no declarados.

d)    El cambio social de posiciones sobre la práctica deportiva personal. Los jóvenes actuales, y el lugar que ocupan en la sociedad, como es habitual están determinado por el que ocupa su generación en el proceso de reproducción de la sociedad, por el momento histórico en que viven y por sus características generacionales concretas.[9] El espacio juvenil, está en el momento presente ocupado, por una generación saliente en la que el deporte forma parte de su educación, no como logro social y reivindicativo, sino como situación de hecho normal, asimilada dentro de un nuevo modelo de educación integral que les ha sido impartido y una generación entrante en la que las prácticas deportivas comienzan a pasar a segundo plano ante la multitud de ofertas de diversión o entretenimiento y, fundamentalmente, por la sobreexplotación temprana de la oferta deportiva juvenil. En una palabra, gran parte de los adolescentes actuales están llegando deportivamente quemados, a la edad en la que la oferta deportiva debiera ser un referente esencial para su educación democrática y para su  integración social.

La traducción  de estos hechos y circunstancias en las actividades deportivas, y en las de ocio y recreación es notable; el deporte reglado, de cuatro fundamentales mas atletismo, característico de los ochenta, ha dejado paso, por aumento del poder adquisitivo en general, y del parque de instalaciones disponible y de libre acceso, a una mayor variedad de deportes y de posibilidades de empleo del tiempo libre. Probablemente, por esta misma circunstancia, se ha dado lugar a una situación especial de rebeldía, sin duda alguna heredada, que en cuanto a las actividades deportivas está desarrollando lo que he denominado[10] el antideporte o el postmodernismo del deporte, actividades que no suponen tanto el desarrollo de lo que tradicionalmente hemos entendido como deporte, como el acercamiento al concepto de sport en su versión original.

Las actividades físicas y el deporte suponen para ellos un hecho normal y cotidiano, literalmente no entra en su idea del mundo y de la sociedad un mundo sin deportes, de hecho, pueden ser definidos como la generación de la raqueta por su obsesión por llevarla consigo a todas partes. Para la generación juvenil actual, los deportes de asociación, los deportes de equipo, han entrado en crisis, están demodé, la medida del yupie que es el modelo o el mito de esta generación, es incompatible con el espíritu de sacrificio anónimo del deportista de equipo, del gregario en calificativo moderno, se busca una actividad deportiva en la que se pueda asegurar el éxito y el triunfo espectacular, no importa el riesgo, no importa el precio, no importa la complicación técnica; atrae la aventura, el riesgo en solitario, lo sofisticado de los materiales, el ir por delante técnicamente ya es parte del triunfo, estar al día en las noticias de deportes minoritarios o exclusivos, dominar el argot, el slang técnico de algo novísimo, es el objetivo deportivo de los jóvenes de la generación de los noventa.

Ha muerto para esta generación la ilusión por la medalla de promoción oficial, excepto si tiene un buen precio, lo interesante es poder desarrollar una actividad en libertad y estar en el punto de mira, en la atención de los otros, ser capaz de………, estar por encima de……., siempre con la suficiente inteligencia como para que los demás se enteren donde está el número uno.

Podemos anunciar la crisis de los grandes complejos deportivos de sudor y convivencia colectiva; la valoración de los espacios naturales, eso si con el confort necesario, tiene que ver con las inquietudes ecologistas crecientes de esta generación que, agobiada por las facilidades en instalaciones de práctica deportiva controlada, aburrida por el discurso del deporte tradicional sobre el que va a centrar parte de su enfrentamiento generacional, va a buscar en la práctica de las actividades físicas en solitario y con riesgo, el placer íntimo y personal de la actividad por la actividad sin ánimo de lucro, exactamente lo que en el principio se definió como sport.

La sportificación de la sociedad y la educación en valores a través del deporte.-

 Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que una de las consecuencias del mega-desarrollo del deporte en la sociedad occidental ha sido la sportificación de la misma. Este concepto no supone la existencia de una sociedad practicante de deportes o actividades físicas, sino que adopta determinadas señas de identidad externas y de comportamiento o lenguaje que son propias del deporte. No se trata tanto de ser un practicante de actividad física, sino de ser reconocido como poseedor de una forma de ser identificable como sportiva.

Al contrario de lo que ocurre en otros países de Europa en los que el vocablo sport es unívoco, tanto la tardía llegada de los españoles a este modelo social, como la imposición del franquismo de traducir los vocablos extranjeros, generó una doble acepción en castellano; de una parte la palabra deporte, cuyo significado supone lucro o beneficio en alguna manera, ya sea físico, social o económico, y de otra el mantenimiento de la denominación original de sport, con la que definimos cualquier actividad, actuación o forma de vestir informal y sin ánimo de lucro, a la vez que placentera.

La sportificación de la sociedad, no obstante, ha de ser entendida en una doble condición, de una parte la ya mencionada de identificación con formas de ser y entender la vida, pero también, en el sentido literal de la práctica deportiva, desde la superación de los viejos esquemas del deporte ortodoxo y tradicional, por la más flexible aplicación del concepto deporte para todos como una opción real de acercarse a los beneficios de la práctica de actividades físico deportivas sin intención competitiva o formal. En este sentido, es preciso señalar, que la sociedad civil, ha roto con el monopolio de los clubes deportivos tanto sociales, privados y tradicionales, como los públicos generados por los poderes públicos como una forma de proyección y control político y ha desbordado las previsiones más optimistas de desarrollo de la actividad deportiva que podrían haberse formulado en los setentas u ochentas.

Las consecuencias previsibles de este fenómeno serán, sin duda, la democratización de las viejas y obsoletas estructuras del deporte, ancladas en modelos tradicionales e inmovilistas de escasa utilidad social. En este sentido, a la deportivización del deporte, debería suceder una desdeportivización del deporte.[11] Al establecer estos dos conceptos, Crum se está refiriendo a la necesidad de reducir el esfuerzo económico, social y político, empleado en el deporte de elite, como una reacción contra este deporte meritocrático, en beneficio de una idea más democrática y más en consonancia con la idea del deporte para todos. Posición esta que, estaría mucho más en consonancia con las orientaciones de la sociedad actual y con valores del postmodernismo como: autorrealización y salud, narcisismo y hedonismo, deportes alternativos, recreación, aventura, mejora de la condición física, etc.

Volviendo a nuestra idea original en la que definíamos la situación del deporte como una hidra de infinitas cabezas en la que el concepto deporte ha generado y dado lugar a una larga serie de formas de entender el deporte en el que cada una de las tendencias o sistemas, se vuelve a subdividir en otra larga serie de nuevas modalidades, sin solución de continuidad, de tal manera que cada uno de ellos se presenta como una especie de tienda con diferentes ofertas de artículos, con diferentes y nuevas reglas, para nuevos y diferentes clientes que, a su vez, poseen diferentes tipos de expectativas.

Esta discusión generada por Crum, nos llevaría, indefectiblemente a tres cuestiones claves a tener en cuenta:

a)    ¿Qué referentes o modelos deportivos hemos de tener en cuenta para educar en valores?

b)    ¿Cuáles serían los valores a trasmitir?

c)     ¿A quiénes compete esta función de educar y como ha de hacerse?

En cuanto a los modelos, de acuerdo con Crum, es posible identificar fácilmente los siguientes:

a)    Deporte de elite, cuyos factores dominantes están absolutamente claros: estatus y dinero, mercantilismo y necesitado de deportistas profesionales o semiprofesionales.

b)    Deporte competitivo, como un reflejo fiel de los viejos modelos originales del deporte. En este caso la motivación es la excitación y el stress de la competición, relajación y contacto social.

c)     Deporte recreativo cuyos referentes son: relajación, amistades, salud y ejercicio, etc.

d)    Fitness, por lo general es un deporte de práctica individual y solitaria en el que la motivación esencial es la mejora de la condición física y cuya promoción se realiza a través de agencias o clubes privados de aerobic,, jogging, etc.

e)    Deporte de aventura cuya motivación es clara: aventura, riesgo y excitación. Cada vez más comercializado, capitaliza actividades complejas como: trekking, rafting, escalada, paracaidismo, etc.

f)      Deporte de placer, incluimos en este grupo aquellas prácticas cuya orientación es el placer sensual físico, casi siempre organizado por empresas, en las que los motivantes clásicos suelen ser: sol, mar, nieve, sexo, velocidad y placer.

g)    Deporte cosmético; en este grupo cabría incluir todas aquellas actividades y prácticas cuya orientación más clara es la mejora o la modificación de la apariencia física, casi siempre sujeto a las ofertas comerciales: body-building, modelado, y todo lo relativo a los tratamientos de belleza como bronceado, masaje, etc.

A partir de esta diferenciación de familias o formas de entender el deporte, estamos ante una coyuntura difícil. Ciertamente que el concepto de educar a través del deporte y que tipos de valores era preciso y posible desarrollar a través de él estuvieron claros hasta bien entrados los ochenta, sin embargo, las crisis y la evolución social del deporte, junto con la ya aclarada sportificación de la sociedad, han dado al traste, en apenas un par de décadas, con ideas, principios y valores que creíamos firme y solidamente asentados.

Otra cuestión clave, es aclarar cuales de estos modelos están ya presentes en nuestra sociedad y cuales de ellos están por llegar, teniendo en cuenta que, muchos de ellos dependen tanto de factores económicos como de intenciones y voluntad política y, por la misma razón, cuales de ellos son modelos con tendencia a desaparecer y cuales serán los emergentes en el momentos que los actuales destinatarios de la acción educativa hayan de enfrentarse, como ciudadanos responsables con libertad de escoger, a una práctica de actividad física concreta.

A las innumerables interrogantes que se abren tras esta diferenciación interna del deporte solo cabe, como posibilidad, remitirse a la escuela y a la teoría educativa ética y deontológicamente fundamentada para que se establezcan las posiciones educativas ante cada fenómeno y se definan los valores consecuentes a cada uno de estos modelos. De acuerdo con ello, y desde una posición educativa y de salud, sería importante establecer actitudes ante cada uno de los modelos referidos:

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El diagrama pretende representar las situaciones de equilibrio, en cuanto a la educación en valores, atribuibles a cada uno de los modelos. La cuestión es esencial para entender cual ha de ser la posición educativa frente a cada uno de los modelos deportivos que, a menudo, se presentan con poca nitidez y sobre los que debería realizarse una eficaz acción educativa claramente diferenciada y fundamentada en cuanto objetivos y contenidos.

Un ensayo sobre la instrumentación didáctica de cada uno de estos modelos, servirá para aclarar cuales serían los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos en relación con la educación en valores estableciendo, por tanto, un criterio ético y deontológico sobre la inclusión u orientación de uno u otro modelo en el currículum escolar ó extraescolar.

En esta acción vamos a someter a cada uno de estos modelos al esquema de organización educativa y de tratamiento de los contenidos  establecidos en la vigente legislación española, de acuerdo con el diagrama siguiente:

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  1. Modelo del deporte de elite: El desarrollo didáctico del modelo nos sitúa frente a planteamientos de Cultura Física, propio de los países del este de Europa y de lo que fueron los criterios de planteamiento de base marxistas en relación con la educación del cuerpo. Este es, obviamente, un modelo educativo que hizo, y continúa haciendo fortuna, en los países de la órbita soviética o actuales comunistas en los que, desde una visión depredadora del deporte y deshumanizada de la actividad física, se pone al alumno al servicio de otros intereses distintos a la educación y en los que el educando casi nunca tiene opción a no aceptar o rechazar el modelo.
  2. Modelo del deporte competitivo: Estaríamos ante el modelo tradicional educativo escolar occidental, en el que la educación en valores se encuentra plenamente asentada y se ofrece como un valor entendido en la práctica escolar.
  3. Modelo del deporte recreativo: La ubicación curricular de este modelo debería ser finalista en cuanto a la educación física, entendida esta, como hemos dicho, como educación para la vida, de tal manera que los objetivos curriculares de este modelo, serían dobles: educación para la vida y generación de hábitos de vida activa desde la práctica de actividades físico recreativas.
  4. Modelo del deporte Fitness: Nos encontramos ante un modelo educativo empobrecido que conecta directamente con los planteamientos metodológicos de la gimnástica original, tanto en el fondo como en las formas, pese a la apariencia de modernidad que presentan. El papel curricular sobre este modelo es la educación en la prevención de los riesgos y el posicionamiento crítico ante el consumismo de este tipo de actividades, cada vez más mercantilizadas. En este sentido estaríamos ante un planteamiento de educación del consumidor.

Y otro tanto cabría decir sobre el deporte de aventura, de placer y/o cosmético, en los cuales, la educación para el consumo y el posicionamiento crítico deberían ser los valores esenciales a desarrollar desde un currículum escolar éticamente equilibrado, no ignorándolos ni obviando el fenómeno, sino educando a saber entender este tipo de modelos deportivos, prevenir de sus riesgos y, sobre todo a situarlo dentro de lo que entendemos educación para el consumo.

Como conclusión, estableceremos la dimensión del fenómeno deporte como una seña de identidad de las sociedades desarrolladas en las que su creciente importancia obliga a una educación específica que permita tres dimensiones fundamentales:

  • Comprensión del fenómeno como una seña de identidad social y una necesidad vital para gozar de una buena salud y calidad de vida.
  • Necesidad de una educación para la convivencia con el fenómeno deporte y la posibilidad de hacer buen uso de él.
  • Prevención de los riesgos que un mal uso del deporte conlleva.

Obviamente, en todo este proceso, es necesaria la participación activa del profesorado y la necesidad de su reeducación hacia posiciones más educativas y menos practicistas, así como una reubicación de la disciplina en el contexto escolar en el que no tienen cabida ni sentido que el fenómeno social y cultural más importante del mundo contemporáneo siga teniendo un planteamiento marginal y adoleciendo de viejos y enquistados problemas de nefastas e irreversibles consecuencias.

Publicado en:

VIZUETE, M.: el alt. Valores del Deporte en la Educación (Año europeo de la Educación a través del Deporte) Madrid. Ministerio de Educación y Ciencia. 2005. pp 9-28

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COUNCIL OF EUROPE: Proposals for national, regional and local action plans and possible pan-European programmes to improve the quality and quantity of physical and education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. Background document. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Resolution No. 1/2002 on improving the quality and quantity of physical education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

CRUM, B.: The sportification of the society and the internal differentiation of sport. Conferencia impartida en el seno del Congreso FISU “Change and the human dimension of Physical Activity” Buffalo, NY, USA – 8-11 Julio de 1993.

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[1] WAGNER HUGO Etimología y concepto de Sport en Citivs – Altivs – Fortivs – Tomo XI-XII- Instituto Nacional de Educación Física -I.N.E.F.- Madrid 1969-1970.Págs. 385 a 391.

[2] La guerra y el sport  – ” ¿Que soldados son esos que hacen la guerra en trajes de sport, que toman té por las tardes y que se van a pasar los week-ends o fines de semana a Londres? ¿Que soldados son esos a los que lord Kitchener los despide como si fueran a jugar una partida de foot-ball, dándoles por toda alocución patriótica una serie de preceptos higiénicos?  Los ingleses están quitándole toda teatralidad a la guerra.

-No son soldados -dice un periódico-. Son hombres de sport.

Zurich, diciembre de 1914 – CAMBA J.: ABC, Madrid, 15 de Diciembre de 1914.

Sport y Militarismo  ……….”El Ejército de tres millones, que ha comenzado ya ha desembarcar en Francia, mas que un Ejército parece un formidable equipo de foot-ball. Va a combatir como pudiera ir a jugar un match. Su espíritu no es lo que nosotros entendemos por espíritu militar. Es un espíritu sportivo, lo mismo que son sportivos los trajes de los soldados. ¡A jugar la gran partida! ¡A salvar en ella el honor y los intereses de Inglaterra! ¡Y a portarse bien, con valentía, con elegancia, de una manera que sea sportsmanlike!

Porque lo sportsmanlike es en Inglaterra lo que en otros paises son lo heroico,lo noble, lo glorioso, etc………………..”   Londres Abril 1915. CAMBA , J.: ABC, Madrid, 7 de Abril de 1915.

[3] COUNCIL OF EUROPE: Towards a policy to increase the opportunities for physical education and sport for children and young people. Draft paper. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Proposals for national, regional and local action plans and possible pan-European programmes to improve the quality and quantity of physical and education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. Background document. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Summary Report on Access to Physical Education and Sport: Children and Young People. Background document. Draft paper. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Resolution No. 1/2002 on improving the quality and quantity of physical education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

[4] INGLE HART, R.: The silent revolution: Changing values and political styles among western publics. Priceton. 1977

[5] VIZUETE, M.: La Educación Física. El deporte y el poder político en el diálogo Norte Sur. en “LA EDUCACIÓN FÍSICA EN EL SIGLO XXI, Fondo Editorial de Enseñanza (FEDE), Madrid 1999.pp 75-93.

[6] El Artº 48 del Tratado asegura la libre circulación de los trabajadores en la Comunidad, lo cual supone la abolición de toda discriminación por razón de nacionalidad entre los trabajadores de los Estados Miembros, con respecto a empleo, retribución y demás condiciones de trabajo. Sólo serán admisibles según el Tratado los límites de Orden Público, Seguridad y Salud Pública.  BORRAS RODRÍGUEZ, A. y otros. Legislación básica de Derecho Internacional privado. Tecnos, Madrid, 1996. Pág. 49 y sigtes.

[7] VIZUETE MURO, R.: El caso Bosman. Un precedente para la regulación del deporte en Europa. ACTAS: I Congreso Internacional de Derecho del deporte. Universidad de Extremadura, 1998.

[8] ASKWITH, R.: The Power Pack. “The secret world of the sports barons”.  Observer  Magazine, 14 June, 1992. Págs 12 – 22.

[9] DE ZARRAGA, J.L.: – La inserción de los jóvenes en la sociedad, en INFORME JUVENTUD EN ESPAÑA  Publicaciones de Juventud y Sociedad. S.A. -MINISTERIO DE CULTURA -Instituto de la Juventud – Barcelona 1985.

[10] VIZUETE, M.:  Deporte Universitario: Agonía y Prospectiva de una idea – II Jornadas Nacionales sobre el Deporte en la Universidad – Universidad de Málaga, Noviembre 1991 – Actas

[11] CRUM, B.: The sportification of the society and the internal differentiation of sport. Conferencia impartida en el seno del Congreso FISU “Change and the human dimension of Physical Activity” Buffalo, NY, USA – 8-11 Julio de 1993.

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