DEPORTE ESCOLAR. UN PROBLEMA EN 3D

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MANUEL VIZUETE CARRIZOSA

Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Lineas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materieles Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispanomexicano.

DEPORTE ESCOLAR. UN PROBLEMA EN 3D

Pese a haberse realizado un enorme esfuerzo, en los diseños curriculares, en el planteamiento y en la planificación didáctica en educación física, a todos los niveles, no es menos cierto que estos esfuerzos y los consecuentes cambios estructurales y curriculares propuestos desde las administraciones, no bastan para provocar un cambio significativo en los planteamientos didácticos del profesorado, que conduzcan a la clarificación real de objetivos y contenidos y, consecuentemente, a la mejora de la enseñanza; simplemente porque los profesores no son simples técnicos que se limiten a aplicar las reformas ó las innovaciones curriculares. Los profesores tienen conocimientos, concepciones, valores, actitudes y formas de entender su disciplina que son los que motivan sus tomas de decisión, a los que hay que sumar, su propia experiencia de vida, la situación personal y los contextos sociales y profesionales en los que trabajan, que son especialmente determinantes para la puesta en ejecución de cualquier propuesta curricular.

Las investigaciones que dan lugar a este trabajo, responden a una demanda social reciente, emergente y acuciante, que busca en la educación física y en la práctica habitual del deporte y de las actividades físicas una defensa eficaz frente a las amenazas contra la salud y la calidad de vida, derivadas de la nueva dinámica social y de los cambios en los estilos de vida. Circunstancias estas que habiendo crecido en progresión geométrica en el último cuarto del siglo XX, amenazan con convertirse en pandemias, cuando no en cánceres sociales, muy costosos en lo económico, de difícil tratamiento y de gran alarma social.

La desaparición de la guerra fría y la nueva dinámica social impuesta por esta circunstancia a las políticas deportivas, ha marcado severamente las perspectivas y planteamientos tradicionales existentes sobre la educación física y el deporte escolar, hasta entonces orientados hacia un concepto físico-deportivo, para ser replanteados,, en función de estas nuevas demandas y perspectivas sociales, hacia un nuevo concepto emergente en Europa, relacionado con la salud y la calidad de vida, que se define como cultura del movimiento. En este sentido han sido claves los estudios e investigaciones realizados por Bart Crum (2004), Brettschneider y Kleine (2003), Hardman y Marsall (2000), Vizuete (2002) Carreiro da Costa (2005) sujetos a rigurosos debates en el seno de la comunidad científica y respaldados por investigaciones y congresos europeos.

El objetivo a la hora de enfocar mi trabajo sobre este tema ha sido, desde la necesaria clarificación conceptual, saber si el deporte en la edad escolar, o las prácticas deportivas que ofrecemos a nuestros escolares, tanto curriculares en la asignatura de educación física como las prácticas sociales del deporte en la edad escolar, promovido por las administraciones, reúnen las condiciones didácticas y educativas, tanto cuantitativas como cualitativas, orientadas y justificadas, hacia esta nueva orientación social de la que la actividad física, entendida como práctica de salud, es una seña de identidad creciente; del mismo modo, establecer cuáles han de ser las acciones institucionales y educativas necesarias para garantizar la dimensión educativa.

El problema está en no haber sido capaces, hasta el momento, de entender desde presupuestos educativos, los impactantes cambios de mentalidad y de dinámica social, referidos al deporte y a la cultura del movimiento, que han tenido lugar en los últimos años, y que deberían haber sido asumidos por el concepto escolar de la disciplina, redefiniendo el deporte curricular y extracurricular, orientando la educación física hacia esta nueva forma de cultura.

Desde un punto de vista estrictamente científico y educativo, a la luz de las aportaciones científicas del área de conocimiento y de la ciencia educativa contemporánea, hemos de preguntarnos:

  • ¿Podemos hoy mantener que la sola práctica de un deporte, sin que medie ningún proceso de planificación didáctica y curricular es en sí misma educativa?
  • ¿Desde un punto de vista científico y educativo, se puede seguir aceptando y manteniendo que un niño, o niña, en edad escolar, realice una práctica deportiva con las mismas reglas, el mismo rigor disciplinario y la misma intencionalidad que un adulto?
  • ¿Se puede aceptar que una actividad con gran potencial educativo, como es el deporte, pueda ser instrumentalizada, más para deseducar que para formar ciudadanos y ciudadanas democrática y socialmente integrados, en razón a no se sabe cuales intereses y que, además, pueda hacerse desde el puro voluntarismo y sin formación didáctica?

Al objeto de clarificar suficientemente el problema y plantear mis posiciones sobre el mismo, es preciso plantear las 3 dimensiones a las que me he referido en el título:

  1. La dimensión semántica.
  2. La dimensión conceptual y didáctica.
  3. La dimensión social y política.


I La dimensión semántica.

  1. Deporte en la edad escolar y la sociedad contemporánea.

1.1 La deportivización de la sociedad y el deporte como vía para la educación en valores.

En su origen, el deporte no fue otra cosa que un medio de educación social en el que se perseguía, a la manera de los clásicos medievales, enseñar deleitando; en este sentido y no en otro ha de ser tomado en el momento de su aparición como fenómeno educativo social en el mundo contemporáneo. El procedimiento, no era nuevo en absoluto ya que el binomio: educación – deleite, era un planteamiento educativo que gozaba de una amplia trayectoria histórica que recorría la educación desde la antigüedad clásica planteándose: la escultura, la pintura, la música, el teatro, la lírica y la épica, como recursos didácticos de una educación no formal de los colectivos a los que se dirigía, pretendiendo su educación social y la identificación de estos con determinadas ideas o visiones del mundo y de la vida. Por tanto, en su origen y en su intención, el deporte no difiere gran cosa de otros medios de educación no formales empleados hasta finales del siglo XVIII.[1]

La novedad que el deporte introduce es un cambio profundo en las señas de identidad educativa y en las formas de ser interpretado el fenómeno por los colectivos sociales; esto es: frente a las artes clásicas que requerían de la maestría del artista y del preciosismo, el deporte ofrece la accesibilidad plena y el trato igualitario de los participantes en el fenómeno; de alguna manera, el deporte se presenta, frente a otros métodos de educación, como una opción realmente democrática en la que todos los jugadores disfrutan, como principio, de las mismas posibilidades. Del mismo modo y frente a la certeza del arte consagrado y la interpretación del artista, el deporte ofrece la incertidumbre del resultado como atractivo; finalmente, y como cualidades esenciales y definitorias, el deporte ofrece la calidad de actor y protagonista, frente a la de espectador pasivo y la de movimiento activo frente a sedentarismo contemplativo.

No hay en el concepto clásico del deporte, ninguno de los ingredientes que pudieran hacer presagiar que el desarrollo de este recurso educativo sería vertiginoso, que desbordaría el campo de la educación y que, en menos de dos siglos, alcanzaría a ser uno de los fenómenos humanos y sociales de mayor impacto mundial.

Sin embargo, el deporte, como fenómeno contemporáneo, a pesar del Movimiento Olímpico, no alcanza el nivel de significación social que conocemos hasta bien entrados los años veinte y, desde luego, no se consolida como fenómeno de gran proyección pública y política hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Es preciso volver a recordar aquí, que el deporte es, en su origen, un método de educación que nace como definición de clase social, es decir, el deporte de principios del siglo XX es patrimonio casi exclusivo de las clases acomodadas y de la educación de elite, tanto masculina como femenina; por ello el sportman o la sportwoman, lo sienten y lo viven como señas de identidad propias y vinculado a su clase, así pues, el deporte en ese momento histórico, entendido como educación, no es sino una forma concreta y particular de concebir la forma de ser social; es decir lo que se conocía hasta la Primera Guerra Mundial como sportmanlike entendido este concepto como un patrimonio de clase o de nación.[2]

Son varias las situaciones que han hecho surgir y desarrollarse el fenómeno deportivo hasta su dimensión actual; entre ellas tendríamos como más importantes, la aparición de la publicidad en el deporte, el desarrollo de la guerra fría, el mercantilismo deportivo y los movimientos de democratización y popularización del deporte. Todos estos factores coinciden en el tiempo en el mundo occidental de la segunda post-guerra mundial, de tal manera, que con su desarrollo extra-educativo, el deporte comienza a perder gran parte de las características que hasta entonces lo habían identificado como un método de educación:

  1. Pérdida de la identidad del deporte como actividad sin ánimo de lucro.
  2. Aparición del Deporte para todos como movimiento y como ideología.
  3. Pérdida de la identidad del deporte como patrimonio de los jóvenes.
  4. Diversificación de la oferta y de los tipos de deportes y prácticas deportivas.
    1. Deportes diferentes para diferentes edades.
    2. Deportes para personas con discapacidad.
    3. Mercantilización de la oferta: fitness, aerobic, gymjazz, etc.
    4. Politización multifacético del fenómeno.

El deporte, en los umbrales del siglo XXI se ha convertido en una serpiente de innumerables cabezas que, en la práctica, permite que hablemos de un deporte a la carta; es decir un deporte para cada individuo en cada edad y en cada contexto; de tal manera, que la educación a través del deporte, o la educación en deporte, se convierten en una nueva dimensión educativa mucho más acorde con las viejas definiciones de educar para la vida, que en lo que había venido siendo la tradición del deporte como parte curricular de la educación física escolar. Una ojeada a lo que ha sido la educación física escolar, a los momentos evolutivos de la disciplina y de su profesorado, contribuirá, sin duda, a aclarar un poco más nuestro punto de partida:

El crecimiento del deporte, en su valoración curricular, ha tenido una correspondencia inmediata con los hechos históricos relacionados con la utilidad militar del ejercicio y con los procesos democratizadores de la enseñanza; y como, en la actualidad, la fuerte reorientación del valor social del fenómeno y la pérdida del interés político por el deporte, comienzan a provocar una caída en pico, cuyo remonte va a depender de los nuevos intereses sociales y educativos sobre el deporte, relacionados con la aparición de nuevas enfermedades cuyo origen es el sedentarismo y la pérdida del interés social y familiar por la práctica de actividades físico-deportivas de la infancia.[3]

  1. Deporte, valores y cambio social.

El papel jugado por el deporte, como válvula de escape y como expresión gráfica de lo que fue la guerra fría, hasta la caída del muro de Berlín y el fin de la política de bloques llegó a su fin al mismo tiempo que la política que lo había generado. Este momento coincidió en el tiempo con la formulación de una crisis de los valores sociales tradicionales que fue definida como el postmodernismo, y que podemos resumir en un camino de ida sin vuelta que va del materialismo al post-materialismo, de la definición de papeles en función de la edad al igualitarismo, de la disposición a la conformación, creatividad y autorrealización, de enfatizar el trabajo y la ética en el trabajo al énfasis en el tiempo libre, de lo ascético al hedonismo, del dominio de la naturaleza a las preocupaciones ecológicas y desde la confianza en el progreso científico al escepticismo sobre ciencia y razón.[4]

El deporte, como producto social, no puede ser considerado aparte de lo que acontece en el mundo, ni puede ser encapsulado para protegerse de las dinámicas culturales, socio-políticas o económicas en las que indefectiblemente se ve involucrado, por ello es preciso, antes de realizar un análisis de que significa la educación en valores a través del deporte en la edad escolar, definir cual es el status actual del deporte y establecer las consideraciones sociales que merece en función de lo que ocurre a su alrededor ó de sus propias dinámicas particulares. [5]

El cambio social de posiciones sobre la práctica deportiva personal. Los jóvenes actuales, y el lugar que ocupan en la sociedad, como es habitual están determinado por el que ocupa su generación en el proceso de reproducción de la sociedad, por el momento histórico en que viven y por sus características generacionales concretas.[6] El espacio juvenil, está en el momento presente ocupado, por una generación saliente en la que el deporte forma parte de su educación, no como logro social y reivindicativo, sino como situación de hecho normal, asimilada dentro de un nuevo modelo de educación integral que les ha sido impartido y una generación entrante en la que las prácticas deportivas comienzan a pasar a segundo plano ante la multitud de ofertas de diversión o entretenimiento y, fundamentalmente, por la sobreexplotación temprana de la oferta deportiva juvenil. En una palabra, gran parte de los adolescentes actuales están llegando deportivamente quemados, a la edad en la que la oferta deportiva debiera ser un referente esencial para su educación democrática y para su integración social.

La traducción de estos hechos y circunstancias en las actividades deportivas, y en las de ocio y recreación es notable; el deporte reglado, de cuatro fundamentales mas atletismo, característico de los ochenta, ha dejado paso, por aumento del poder adquisitivo en general, y del parque de instalaciones disponible y de libre acceso, a una mayor variedad de deportes y de posibilidades de empleo del tiempo libre. Probablemente, por esta misma circunstancia, se ha dado lugar a una situación especial de rebeldía, sin duda alguna heredada, que en cuanto a las actividades deportivas está desarrollando lo que he denominado[7] el antideporte o el postmodernismo del deporte, actividades que no suponen tanto el desarrollo de lo que tradicionalmente hemos entendido como deporte, como el acercamiento al concepto de sport en su versión original. En el mismo sentido coincide García Ferrando al definir la situación de los hábitos deportivos de los españoles a la altura del 2005.[8]

Las actividades físicas y el deporte suponen para ellos un hecho normal y cotidiano, literalmente no entra en su idea del mundo y de la sociedad un mundo sin deportes, de hecho, pueden ser definidos como la generación de la raqueta por llevarla consigo a todas partes. Para la generación juvenil actual, los deportes de asociación, los deportes de equipo, han entrado en crisis, están demodé, la medida del yupie que es el modelo o el mito de esta generación, es incompatible con el espíritu de sacrificio anónimo del deportista de equipo, del gregario en calificativo moderno, se busca una actividad deportiva en la que se pueda asegurar el éxito y el triunfo espectacular, no importa el riesgo, no importa el precio, no importa la complicación técnica; atrae la aventura, el riesgo en solitario, lo sofisticado de los materiales, el ir por delante técnicamente ya es parte del triunfo, estar al día en las noticias de deportes minoritarios o exclusivos, dominar el argot, el slang técnico de algo novísimo, es el objetivo deportivo de los jóvenes de la generación presente.

Ha muerto para esta generación la ilusión por la medalla de promoción oficial, excepto si tiene un buen precio, lo interesante es poder desarrollar una actividad en libertad y estar en el punto de mira, en la atención de los otros, ser capaz de………, estar por encima de……., siempre con la suficiente inteligencia como para que los demás se enteren donde está el número uno.

Podemos anunciar la crisis de los grandes complejos deportivos de sudor y convivencia colectiva; la valoración de los espacios naturales, eso si con el confort necesario, tiene que ver con las inquietudes ecologistas crecientes de esta generación que, agobiada por las instalaciones de práctica deportiva controlada, aburrida por el discurso del deporte tradicional sobre el que se centra parte de su enfrentamiento generacional, busca en la práctica de las actividades físicas en solitario y con riesgo, el placer íntimo y personal de la actividad por la actividad sin ánimo de lucro, exactamente lo que en el principio se definió como sport.

  1. 3. La deportivización de la sociedad y la educación en valores a través del deporte.

Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que una de las consecuencias del mega-desarrollo del deporte en la sociedad occidental ha sido la deportivización de la misma. Este concepto no supone la existencia de una sociedad practicante de deportes o actividades físicas, sino que esta sociedad, adopta señas de identidad externa y de comportamiento o de lenguaje que son propias del deporte. No se trata tanto de ser un practicante de actividad física, sino de ser reconocido como poseedor de una forma de ser identificable como deportiva.

Al contrario de lo que ocurre en otros países de Europa en los que el vocablo sport es unívoco, tanto la tardía llegada de los españoles a este modelo social, como la imposición del franquismo de traducir los vocablos extranjeros, generó una doble acepción en castellano; de una parte la palabra deporte, cuyo significado supone lucro o beneficio en alguna manera, ya sea físico, social o económico, y de otra el mantenimiento de la denominación original de sport, con la que definimos cualquier actividad, actuación o forma de vestir informal y sin ánimo de lucro, a la vez que placentera.

La deportivización de la sociedad, no obstante, ha de ser entendida en una doble condición, de una parte la ya mencionada de identificación con formas de ser y entender la vida, pero también, en el sentido literal de la práctica deportiva, desde la superación de los viejos esquemas del deporte ortodoxo y tradicional, por la más flexible y democrática aplicación del concepto deporte para todos como una opción real de acercarse a los beneficios de la práctica de actividades físico deportivas sin intención competitiva o formal. En este sentido, es preciso señalar, que la sociedad civil, ha roto con el monopolio de los clubes deportivos tanto sociales, privados y tradicionales, como con los públicos planteados como una forma de proyección y de desarrollo político, y ha desbordado las previsiones más optimistas de desarrollo y de promoción de la actividad deportiva que podrían haberse formulado en los setentas u ochentas.

Las consecuencias previsibles de este fenómeno a medio plazo, será la democratización de las estructuras del deporte, ancladas en modelos tradicionales. En este sentido, Crum sostiene que, a la deportivización del deporte, debería suceder una desdeportivización del deporte.[9] Al establecer estos dos conceptos, se está refiriendo a la necesidad de regular el esfuerzo económico, social y político, empleado en el deporte de elite, como una reacción contra este deporte , en beneficio de una idea más democrática y más en consonancia con la idea del deporte para todos. Posición esta que, estaría mucho más cercana a las orientaciones de la sociedad actual y con valores propios del postmodernismo como: autorrealización y salud, narcisismo y hedonismo, deportes alternativos, recreación, aventura, mejora de la condición física, etc.

Volviendo a nuestra idea original en la que definíamos la situación del deporte como una hidra de infinitas cabezas que ha generado y dado lugar a una larga serie de formas de entender el deporte contemporáneo, en el que cada una de las tendencias o sistemas deportivos, se vuelve a subdividir en otra larga serie de nuevas modalidades, sin solución de continuidad, y de tal manera que cada uno de ellos se presenta como una especie de tienda con diferentes ofertas de artículos, con diferentes y nuevas reglas, para nuevos y diferentes clientes que, a su vez, poseen diferentes tipos de expectativas. Esta discusión generada por Crum en Europa, nos llevaría, indefectiblemente a tres cuestiones claves a tener en cuenta:

  1. ¿Qué referentes o modelos deportivos hemos de tener en cuenta para educar en valores, a través del deporte en la edad escolar?
  2. ¿Cuáles serían los valores a trasmitir?
  3. ¿A quiénes compete esta función de educar y como ha de hacerse?

Es, en este momento, cuando hemos de plantearnos la organización semántica con fines teleológicos del Deporte en la Edad Escolar a partir de la idea de educación y mediante la aplicación de lo que he denominado el juego de las preposiciones:

Preposición   Objetivos y Valores
Educación DE Deporte Concepto clasista propio de la Educación Elitista
Educación DESDE el Deporte El deporte educa para la vida social y ciudadana ¿?
Educación EN el Deporte Los/as alumnos/as aprenden deportes para socializarse y conservar la salud. Aprendizaje para la vida
Educación ENTRE el Deporte El deporte es una excusa para la promoción social y educativa
Educación HACIA el Deporte Orientación de la Ed al servicio del deporte
Educación PARA el Deporte Orientación de la Ed para la promoción deportiva
Educación POR el Deporte Supone que las situaciones de juego son trasladables a la vida social y ciudadana.
Educación SIN el Deporte Concepto dualista y clásico de la educación que se sigue aplicando de facto
Manuel Vizuete Deporte Escolar. Un problema en 3D                                                                   La Habana 2008

La siguiente cuestión viene de la mano del tipo de deporte que queremos hacer o conseguir, en este sentido, la deportivizaciónn de la sociedad nos ha dejado una serie de modelos deportivos que componen un panorama de complejidad creciente y que, de acuerdo con Crum, es posible identificar fácilmente los siguientes:

  1. Deporte de elite: tecnificación de los más dotados física y técnicamente y empleo de tecnologías que les ayuden a mejorar.
  2. Deporte competitivo, como un reflejo fiel de los viejos modelos originales del deporte. En este caso la motivación es la excitación y el stress de la competición, relajación y contacto social.
  3. Deporte recreativo cuyos referentes son: relajación, amistades, salud y ejercicio, etc.
  4. Fitness, por lo general es un deporte de práctica individual, en el que la motivación esencial es la mejora de la condición física y cuya promoción se realiza a través de agencias o clubes privados de aerobic,, jogging, etc.
  5. Deporte de aventura cuya motivación es clara: aventura, riesgo y excitación. Cada vez más comercializado, capitaliza actividades complejas como: trekking, rafting, escalada, paracaidismo, etc.
  6. Deporte de placer, incluimos en este grupo aquellas prácticas cuya orientación es la recreación física, casi siempre organizado por empresas, en las que los motivantes clásicos suelen ser: sol, mar, nieve, y velocidad
  7. Deporte cosmético; en este grupo cabría incluir todas aquellas actividades y prácticas cuya orientación más clara es la mejora o la modificación de la apariencia física, casi siempre sujeto a las ofertas comerciales: body-building, modelado, y todo lo relativo a los tratamientos de belleza como bronceado, masaje, etc.

A partir de esta diferenciación de familias o formas de entender el deporte, estamos ante una coyuntura difícil. Definir el concepto de educar a través del deporte o en deporte y que tipos de valores son preciso y posibles desarrollar a través de él, tal y como estuvieron bastante claros hasta bien entrados los ochenta, sin embargo, las crisis y la evolución social del deporte, junto con la ya aclarada sportificación de la sociedad, han dado al traste, en apenas un par de décadas, con ideas, principios y valores que creíamos firme y solidamente asentados.

Otra cuestión clave, es aclarar cuáles de estos modelos están ya presentes en nuestra sociedad y cuáles de ellos están por llegar, teniendo en cuenta que, muchos de ellos dependen tanto de factores económicos como de intenciones y voluntad política y, por la misma razón, cuáles de ellos son modelos con tendencia a desaparecer y cuáles serán los emergentes en el momentos en que los actuales destinatarios de la acción educativa del deporte en la edad escolar hayan de enfrentarse, como ciudadanos responsables con libertad de escoger, a una práctica de actividad física concreta.

A las innumerables interrogantes que se abren tras esta diferenciación interna del deporte solo cabe, como posibilidad, remitirse a la escuela y a la teoría educativa, ética y deontológicamente fundamentada, para que se establezcan las posiciones educativas ante cada fenómeno y se definan los valores consecuentes a cada uno de estos modelos. De acuerdo con ello, y desde una posición educativa y de salud, sería importante establecer actitudes ante cada uno de los modelos referidos:

Un ensayo sobre la instrumentación didáctica de cada uno de estos modelos, servirá para aclarar cuáles serían los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos en relación con la educación en valores estableciendo, por tanto, un criterio ético y deontológico sobre la inclusión u orientación de uno u otro modelo en el currículum escolar ó extraescolar.

En esta acción vamos a someter a cada uno de estos modelos al esquema de organización educativa y de tratamiento de los contenidos establecidos en la vigente legislación española.

Modelo del deporte en edad escolar con referente al deporte de elite: Educar para el deporte.

El desarrollo didáctico del modelo nos sitúa frente a planteamientos de Cultura Física, propio de los países del este de Europa, en relación con la educación del cuerpo. Este es, obviamente, un modelo educativo que hizo y continúa haciendo fortuna, en los países de la órbita soviética en los que, desde una visión diferente del deporte y de la actividad física, se pone al alumno al servicio de otros intereses distintos a la educación y en los que el educando casi nunca tiene opción a no aceptar o rechazar el modelo.

Modelo del deporte competitivo: Educar con el deporte.

En este caso, estaríamos ante el modelo tradicional educativo escolar occidental, en el que la educación en valores se encuentra plenamente asentada y se ofrece como un valor entendido en la práctica escolar. Se compite, sin olvidar los valores de convivencia, juego limpio, trabajo, superación, etc.

Modelo del deporte recreativo: Educar para la actividad física.

La ubicación curricular de este modelo debería ser finalista en cuanto a la educación física, entendida esta, como hemos dicho, como educación para la vida, de tal manera que los objetivos curriculares de este modelo, serían dobles: educación para la vida y generación de hábitos de vida activa desde la práctica de actividades físico recreativas. Programas desarrollados en base al juego y en el centro escolar.

Modelo del deporte Fitness: Educar para el consumo deportivo.

En este caso, nos encontramos ante un modelo educativo empobrecido que conecta directamente con los planteamientos metodológicos de la gimnástica original, tanto en el fondo como en las formas, pese a la apariencia de modernidad que presentan. El papel curricular sobre este modelo es la educación en la prevención de los riesgos y el posicionamiento crítico ante el consumismo de este tipo de actividades, cada vez más mercantilizadas. En este sentido estaríamos ante un planteamiento de educación del consumidor.

Y otro tanto cabría decir sobre el deporte de aventura, de placer y/o cosmético, en los cuales, la educación para el consumo y el posicionamiento crítico deberían ser los valores esenciales a desarrollar desde un currículum escolar éticamente equilibrado, no ignorándolos ni obviando el fenómeno, sino educando a saber entender este tipo de modelos deportivos, prevenir de sus riesgos y, sobre todo a situarlo dentro de lo que entendemos educación para el consumo.

Como conclusión, estableceremos la dimensión del fenómeno deporte como una seña de identidad de las sociedades desarrolladas en las que su creciente importancia obliga a una educación específica, a través del deporte en la edad escolar, que permita tres dimensiones fundamentales:

  1. Comprensión del fenómeno como una seña de identidad social y una necesidad vital para gozar de una buena salud y calidad de vida.
  2. Necesidad de una educación para la convivencia con el fenómeno deporte y la posibilidad de hacer buen uso de él.
  3. Prevención de los riesgos que un mal uso del deporte conlleva.

Obviamente, en todo este proceso, es necesaria la participación activa del profesorado y de los técnicos deportivos, así como la necesidad de la reeducación de estos colectivos profesionales hacia posiciones más educativas y menos practicistas, así como una reubicación de la disciplina en el contexto escolar, en el que no tienen cabida ni sentido que el fenómeno social y cultural más importante del mundo contemporáneo siga teniendo un planteamiento marginal, y continúe adoleciendo de viejos y enquistados problemas con consecuencias nada deseables.

En la educación contemporánea, la educación física para el siglo XXI, a la que hacemos referencia, se orienta a educar EN deporte, más que a educar A TRAVÉS del deporte. Las razones son simples y coinciden con lo expuesto. Educar a través del deporte exige, como principio, ignorar en la práctica el valor y los efectos del factor de incertidumbre sobre el resultado de la supuesta acción deportivo-educativa, que es lo que hace atractiva la actividad. Científicamente hablando, no se puede plantear una acción educativa asumiendo, a priori, un alto grado de incertidumbre sobre los resultados, en tanto que, educar en deporte, comporta educar en la aceptación del factor de incertidumbre y reconociendo su valor educativo como impulsor de la práctica habitual de las actividades físicas y de los deportes a lo largo de toda la vida.

En la práctica habitual de actividades físicas, la sociedad se ha adelantado a los planteamientos políticos y a las inercias educativas mostrándonos cada día, cada vez que salimos a la calle, en las noticias deportivas o en la televisión, cuales son las exigencias contemporáneas de conocimientos sobre la actividad física, y cual es por tanto el tratamiento educativo del deporte exigido por la sociedad del siglo XXI.

Así es como el deporte en la edad escolar tiene que ser repensado y orientado, hacia la participación y la integración de los futuros ciudadanos y ciudadanas en la cultura del movimiento. Esto exige planteamientos del deporte escolar curricular menos deportivizado y más cercano a lo humanístico, a la realidad individual de cada escolar, a sus posibilidades físicas y a su integración en esta nueva forma de entender las actividades físicas.

Ha de ser posible una práctica del deporte en la edad escolar a la medida de cada uno y de cada necesidad, lo que nos llevaría, en la práctica, a la aplicación del concepto enseñanza individualizada en la educación física y en el deporte, sin que esto pueda resultar antitético de los valores de solidaridad, cooperación y trabajo en equipo, tradicionalmente atribuidos al deporte, que forman parte de su propia retórica educativa. Este concepto nos lleva a un deporte escolar curricular escolar y extraescolar con exigencia de medios de calidad, con técnicos cualificados, abierto y no traumático, en el que lo realmente importante sea la integración social y el mantenimiento de la salud desde la práctica de actividades físicas.

Estas son las motivaciones que nos llevaron a repensar el concepto deporte en la edad escolar, a la investigación primero y al estudio y prospectiva después, del deporte en la edad escolar en España y más tarde a la elaboración de un Libro Blanco del Deporte Escolar que fundamente, técnica y socialmente, las prácticas educativas de contenido deportivo de los niños y jóvenes del siglo XXI.

[1] WAGNER HUGO. (1969-1970) Etimología y concepto de Sport en Citivs – Altivs – Fortivs – Tomo XI-XII- Instituto Nacional de Educación Física -I.N.E.F.- Madrid.

[2] La guerra y el sport¿Que soldados son esos que hacen la guerra en trajes de sport, que toman té por las tardes y que se van a pasar los week-ends o fines de semana a Londres? ¿Que soldados son esos a los que lord Kitchener los despide como si fueran a jugar una partida de foot-ball, dándoles por toda alocución patriótica una serie de preceptos higiénicos? Los ingleses están quitándole toda teatralidad a la guerra.

-No son soldados -dice un periódico-. Son hombres de sport.

Zurich, diciembre de 1914 – CAMBA J.: ABC, Madrid, 15 de Diciembre de 1914.

Sport y Militarismo ……….El Ejército de tres millones, que ha comenzado ya ha desembarcar en Francia, mas que un Ejército parece un formidable equipo de foot-ball. Va a combatir como pudiera ir a jugar un match. Su espíritu no es lo que nosotros entendemos por espíritu militar. Es un espíritu sportivo, lo mismo que son sportivos los trajes de los soldados. ¡A jugar la gran partida! ¡A salvar en ella el honor y los intereses de Inglaterra! ¡Y a portarse bien, con valentía, con elegancia, de una manera que sea sportsmanlike!

Porque lo sportsmanlike es en Inglaterra lo que en otros paises son lo heroico,lo noble, lo glorioso, etc………………..”   Londres Abril 1915. CAMBA , J.: ABC, Madrid, 7 de Abril de 1915.

[3] COUNCIL OF EUROPE: Towards a policy to increase the opportunities for physical education and sport for children and young people. Draft paper. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Proposals for national, regional and local action plans and possible pan-European programmes to improve the quality and quantity of physical and education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. Background document. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Summary Report on Access to Physical Education and Sport: Children and Young People. Background document. Draft paper. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

COUNCIL OF EUROPE: Resolution No. 1/2002 on improving the quality and quantity of physical education and sport for children and young people in the member States of the Council of Europe. 16th Informal Meeting of European Sports Ministers Warsaw, Poland. 12-13 September 2002

[4] INGLE HART, R.: The silent revolution: Changing values and political styles among western publics. Priceton. 1977

[5] VIZUETE, M.: La Educación Física. El deporte y el poder político en el diálogo Norte Sur. en “LA EDUCACIÓN FÍSICA EN EL SIGLO XXI, Fondo Editorial de Enseñanza (FEDE), Madrid 1999.pp 75-93.

[6] DE ZARRAGA, J.L.: – La inserción de los jóvenes en la sociedad, en INFORME JUVENTUD EN ESPAÑA Publicaciones de Juventud y Sociedad. S.A. -MINISTERIO DE CULTURA -Instituto de la Juventud – Barcelona 1985.

[7] VIZUETE, M.: (1991) Deporte Universitario: Agonía y Prospectiva de una idea – II Jornadas Nacionales sobre el Deporte en la Universidad – Universidad de Málaga, Noviembre – Actas

[8] GARCÍA FERRANDO, M.: (2006) Posmodernidad y deporte: Entre la individualización y la masificación. Madrid. Consejo Superior de Deportes y Centro de Investigaciones Sociológicas.

[9] CRUM, B.: The sportification of the society and the internal differentiation of sport. Conferencia impartida en el seno del Congreso FISU “Change and the human dimension of Physical Activity” Buffalo, NY, USA – 8-11 Julio de 1993.

Un comentario sobre “DEPORTE ESCOLAR. UN PROBLEMA EN 3D

  1. de acuerdo el problema es de fondo,esta oculto en los curriculos que llevan mucho tiempo y no los actualizan a medida que se va actualizando la sociedad, debidoa esto los niñosdeahora ya no ven las cosas como los de antes los tiempos cambian y cada vez se hace mas compleja la situacion para lograr por medio de los docente una correcta educacion.

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