PODER, DINERO Y CORRUPCIÓN EN EL FÚTBOL

Prof. Dr. Manuel Vizuete Carrizosa
Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Líneas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materiales Didácticos. Historia, Política y Filosofía del Deporte. Formación del Profesorado. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa. Coordinador del Foro Hispanomexicano de la Educación Física y el Deporte

PODER, DINERO Y CORRUPCIÓN EN EL FÚTBOL

Manuel Vizuete Carrizosa.

El buque insignia del deporte profesional, en los últimos tiempos, ha recibido una serie de torpedos en su línea de flotación, que han hecho tambalearse sus estructuras, hasta ahora aparentemente sólidas e inconmovibles, sobre las que especialmente el fútbol soccer se había venido asentando y desenvolviendo. Una visión británica clásica, en alusión a las reglas, al espíritu del juego y al fenómeno deportivo en general, sostiene que el fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos, en tanto que el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros.[1]

Ciertamente hay demasiadas incógnitas y puntos oscuros en el entramado del llamado deporte rey, y de otros igualmente desarrollados en lo económico, y en lo que se considera espectáculo deportivo. Una de esas incógnitas tendría que ver con los casos de dopaje; la cuestión es simple; si el número de deportistas profesionales en el fútbol y otros deportes, igualmente desarrollados en lo económico y en lo mediático, es porcentualmente infinitamente superior, respecto al de los deportistas participantes en unos Juegos Olímpicos ¿Cómo es posible que esa diferencia porcentual no se refleje también en los casos de dopaje que se acreditan en estos deportes de primer nivel? En una palabra, los casos de dopaje o están maquillados o no hay controles rigurosos contrastables.

En los últimos tiempos, el fútbol en general y el español en particular están siendo un exponente de acciones, no solo indeseables, sino que, en la casi totalidad de los casos, deberían ser punibles. Probablemente, el reciente escándalo del beso, protagonizado por todo un presidente de la Real Federación Española de Fútbol, no habría ocurrido si, el federativo de la UEFA, se hubiera empapado de la letra y del espíritu de esta canción que interpreta la tuna femenina de la Universidad Complutense. Qué decir, además, de los inocentes millones de euros con los que determinado club ha venido regando al colectivo arbitral; por cierto, un  club que tiene acreditadas lágrimas y lloros, con la cantinela de que son injustamente tratados; claro que eso de la queja está en el adn de su lugar de residencia, cuyos habitantes, padecen una enfermedad crónica de victimismo que ha resultado ser un pingüe negocio. La verdad es que todo el entramado del deporte espectáculo profesional, se asienta sobre pilares que van de lo oscuro a lo indeseable y del que podríamos y, deberíamos poner en limpio una serie de cuestiones.

Siguiendo a Simson & Jennings[2] Los problemas de los deportes de alta competición adolecen de una serie de rampas y visados de conveniencia, de tal magnitud que, en demasiadas ocasiones, los responsables del orden del deporte, del poder y de la justicia, acaban mirando hacia otro lado, sin atreverse a poner un poco de valores de equidad y de sensatez en un fenómeno que desborda lo educativo, rinde lo social, y acaba convirtiéndose en una espiral económica que, como cualquier otra, está expuesta a todos los males de la política y de dios dinero. Cuatro serían los referentes que es preciso considerar para entender el fenómeno.

El primero sería el Mito[3] entendido en una doble dimensión; por una parte como sublimación de las capacidades físicas que nos identifican y en las que nos proyectamos, de tal manera que en el transcurso de la competición nos convertimos en protagonistas, y vivimos con nuestro personaje mítico sus éxitos y frustraciones. La otra dimensión del mito forma parte de un marketing cultural y económico, que vende el fútbol como un gran festival de deporte de dimensiones mundiales, y como un ejemplo de valores éticos y morales, de decencia en definitiva, presidido por el juego limpio.

El segundo es el análisis y reconocimiento de la verdad que en el caso del fútbol viene representado por empresas e instituciones a diferentes niveles, incluido el multinacional, que pagan cientos de miles de millones de euros en calidad de sponsors, dinero que sigue misteriosos canales y sirve a distintos fines. Ya he planteado antes el problema del oscurantismo del dopaje en el fútbol, del que no se sabe si va o viene, y aunque se hacen declaraciones enérgicas contra este fenómeno, el entusiasmo se queda en la fuerza de las palabras. Imaginemos que ocurriría, si como sucedió con el Tour de Francia, una madrugada apareciera la policía buscando sustancias dopantes.

El tercero es la complejidad de las organizaciones federativas, controladas por unas oligarquías que se auto perpetúan en los cargos, y que viajan alrededor del mundo en aviones privados, como si fueran  reyes, repartiendo sedes y campeonatos a ciudades o países necesitados de proyección pública y política, y que siempre giran en torno a grandes sumas de dinero; de ello son un buen ejemplo los campeonatos internacionales y/o mundiales desarrollados en países del golfo pérsico, y el mundial de fútbol a tres bandas que  preparan España, Portugal y Marruecos.

Los líderes serían la cuarta dimensión del problema, federativos, algunos con escasa relación con el fútbol, se eligen entre ellos por cooptación, o vistiendo de una falsa legalidad los procesos electorales, cambiando a su antojo las reglas y las normas[4], para que nada cambie, como en el caso Bosman. Y así la historia se repite sin solución de continuidad desde Havelange que presidió la FIFA del 74 al 98,  a nuestros días.


[1] «Football is a gentleman’s game played by thugs and rugby is a game for thugs played by gentlemen». Henderson, Charlie. «When is a fight not a fight?» (en inglés). BBC, Reino Unido, 15 de junio de 2005. Consultado el 21-nov-2008

[2] SIMSON V. & JENNINGS: The Lords of the Rings. Power, Money & Drugs in the Modern Olympics. Simon & Schuster.  London. 1992

[3] Manuel Vizuete Carrizosa, Arnoldo Ortiz Iñiguez, Zacarías Calzado Almodóvar, Antonio Rivero Herráiz Dioses, héroes, atletas, y pensamiento mítico paralelo de griegos y aztecas en Citius, altius, fortius: humanismo, sociedad y deporte: investigaciones y ensayos, ISSN 1888-6744, Vol. 4, Nº. 1, 2011, págs. 7-26

[4] Katarina Pijetlovic (2015). EU Sports Law and Breakaway Leagues in Football (en inglés). Springer. p. 333. ISBN 978-9462650480.

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