EDUCACIÓN FÍSICA ALTERNATIVA. ¡SALIR A LA CALLE O…!

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Manuel Vizuete Carrizosa

Maestro de Enseñanza Primaria – Licenciado en Educación Física – Licenciado en Geografía e Historia – Doctor en Historia Contemporánea. Catedrático de Universidad. Lineas de Investigación: Didáctica de la Educación Física. Producción Materieles Didácticos para la Educación Física Escolar. Historia y Filosofía del Deporte y de la Educación Física. Formación del Profesorado de Educación Física. Fundador de La European Union Physical Education Associations (EUPEA) Comité de Expertos del Consejo de Europa (EF, Deporte Escolar y Deporte para Jóvenes) Coordinador del Foro Hispanomexicano.

 

EDUCACIÓN FÍSICA ALTERNATIVA. ¡SALIR A LA CALLE O…!

 

EDUCACIÓN FÍSICA ALTERNATIVA. ¡SALIR A LA CALLE O…!

 

A menudo solemos preguntarnos, ¿Por qué el deporte tiene una enorme proyección, apoyo y reconocimiento público y la educación física sigue en el cuarto oscuro haciendo el trabajo duro y no reconocido socialmente? ¿Por qué se reconocen valores educativos al deporte, y los entornos escolares no reconocen como educación los contenidos de la educación física, a la que, a menudo, la consideran un recreo dirigido?

La explicación hay que buscarla en dos diferencias esenciales, la primera es que el deporte está en la calle y la segunda es que la participación ciudadana en el fenómeno deporte es multifacética, y alcanza tanto al que participa, como al practicante e incluso al espectador. Por su parte, la educación física ha perdido la calle, desde que las tablas de gimnasia colectivas pasaron a mejor vida, identificadas con los sistemas políticos totalitarios, y el celo curricular, y escolástico, ha metido a educación física en los gimnasios y patios escolares donde se encuentra al abrigo de miradas externas, sin justificación social y con una siempre cierta amenaza de corte curricular, reducción de horarios, eliminación de la asignatura, escasa valoración del profesorado de EF… ¿Por qué los profesores de educación física tienen que justificar permanentemente que su labor es educativa? ¿Por qué la educación física está siempre al final de la relación de materias curriculares, y amenazada de exclusión por recortes económicos, por problemas de tiempo curricular o de organización del horario? ¿Por qué se sigue castigando al alumno problemático ó retrasado sin clase de educación física?

Recuperando algunos de mis razonamientos anteriores he de reiterar que en este ir y venir por caminos supuestamente educativos algunas veces, adoctrinantes otras, de adiestramiento las más, han hecho que la educación física y el deporte educativo se encuentren, en este inicio de siglo, inmersos en una profunda crisis de identidad y en otra no menos graves de desenfoques y de marginación educativa. El trabajo de Hardman y Marsall, The state and status of physical education in schools in international context[1] es enormemente revelador en este sentido.

Después de décadas intentando convencer a los políticos de las bondades de la educación física y de la práctica de los deportes y las actividades físicas desde la escuela y en la edad escolar, tengo que comenzar a estar de acuerdo con Ken Robinson[2] en que nuestro principal problema es que nos enfrentamos a unos sistemas educativos que, en su mayor parte, son anacrónicos; de hecho ya lo había intuido cuando denuncié, hace años, que la educación física y el deporte se mantenían en una burbuja educativa ajenos a los cambios sociales e históricos y, por supuesto, a los resultados de las investigaciones en ciencias de la educación.[3]

Hemos de convenir, que los creadores de los sistemas educativos, del pasado, y también los actuales, nunca se plantearon, ni se plantean la inclusión de la educación física y del deporte en los currículos educativos, como materias de educación de pleno derecho y que, cuando lo han hecho en la actualidad, ha sido forzados por las circunstancias y por la presión de la sociedad- Para muchos de los autores de las políticas educativas, la educación física en el currículum es una cuestión marginal, sin contenidos de educación y muy cercana a la idea del recreo dirigido.

La razón de esta visión, arcaica y anacrónica, es que esos sistemas educativos se inspiran o se copian literalmente de otros, nacidos en el pasado, en momentos históricos distintos, para dar respuestas a otro tipo de necesidades y retos; se han vuelto anacrónicos y de eficacia limitada. En los intentos de reformar la educación, en todo el mundo, la mayor preocupación actual es elevar los estándares; pero esto no sirve de nada, coincido de nuevo con Robinson, si estos estándares son erróneos o están equivocados. Si analizamos las preocupaciones por las evaluaciones de Pisa, los referentes son lengua y matemáticas, como si el resto de la educación no importase para nada; más tarde esos mismos políticos se quejan de un mundo juvenil agresivo, que destroza los monumentos con grafitis o directamente los rompe, sin valores y con obesidad mórbida, sin tener en cuenta que cuando diseñaron su sistema educativo, se olvidaron de las disciplinas artísticas y sociales, de las humanidades y de la educación física.

Desde que Rousseau planteara la necesidad de considerar el cuerpo en la educación[4] hemos recorrido un largo camino, siempre de la mano de necesidades de salud, sociales ó políticas. Hemos trashumado desde la Escuela Pestalocciana de Amorós, a la Gimnástica Higiénica de finales del XIX, al debate entre el concepto educativo occidental de Educación Física, enfrentado al planteamiento marxista de Cultura Física, atravesado el túnel de la Guerra Fría, que nos llevó al deportivismo y al concepto de Educación Físico-Deportiva, para volver, tras una notable crisis de identidad, a ser reclamados como bomberos o apagafuegos del gravísimo problema de salud que representa el problema de la obesidad mórbida infantil y adolescente, en el que, paradójicamente, los que nos reclaman soluciones, nos niegan el pan y la sal en la concepción de los currículos escolares y vuelven a considerar la actividad física como marginal o tangencial al currículo. Cuando los políticos hablan de volver a lo básico en la escuela, nosotros podemos ponernos a temblar, porque en esa idea de volver a lo básico, a lo antiguo, la educación física no estaba contemplada como materia de educación.

Para comenzar a entendernos, deberían dejarnos participar en el debate educativo a la hora de definir ¿Qué es lo básico? Ciertamente, la actual preocupación actual que hace que los políticos de la educación vuelvan los ojos hacia nosotros es un objetivo económico porque el problema de la obesidad infantoadolescente supone, a medio plazo, miles de enfermos coronarios, diabéticos insulino-dependientes, absentismo laboral y camas de hospital. Otro problema es que entiendan que la solución del problema es educativa.

El problema esencial a la hora de contemplar la educación física en el sistema educativo, es que la economía mundial ha dado un giro de 180º en menos de 50 años en el que lo fundamental en el mundo occidental es entender que estamos en una economía de servicios porque la industria se ha trasladado a Asia, de tal manera que la educación que tenemos que se había diseñado para una sociedad industrial se enfrenta a un mundo diferente con necesidades distintas. Los sistemas y los modelos educativos que tenemos, son modelos de educación industrial, basados en la producción y en este modelo es difícil entender la educación física como educación orientada a producir objetos más o menos valiosos, sino que se entiende como una educación productora de gasto y demandante de servicios costosos, sin embargo la realidad es otra. La educación física, en este inevitable, por el momento, sistema educativo de producción, ha de ser entendida, precisamente como una educación productora de servicios y generadora de ahorro, como medio agente en la generación de la espiral económica del deporte y, por otra parte, como potencial generadora de ahorros ingentes en el gasto sanitario.

La educación actual se mueve en tres dimensiones o identidades que afectan de lleno a la educación física y al deporte en la edad escolar. La dimensión económica de la que ya hemos hablado. La cultura de la que la educación física y los deportes son la señal identitaria, por excelencia, del mundo contemporáneo y que hemos definido como Cultura del Movimiento y en la que la educación física es la responsable de que los jóvenes entiendan ese significado cultural y participen plenamente de esa cultura, y un tercer objetivo que afecta al desarrollo de la persona como miembro de una cultura y una sociedad en la tiene que encontrar su propio sitio. El paso por la escuela debe garantizar que cada persona descubre sus potencialidades y es capaz de emplearlas con la máxima eficacia y beneficio posible. La educación física, como materia escolar troncal y evaluable, debe asegurar que, al final de la escolaridad obligatoria, los alumnos, están en condiciones de participar plenamente en la Cultura del Movimiento y, mucho más aún, son capaces de hacerse cargo del cuidado de su cuerpo para tener calidad de vida, durante toda la vida.

El origen del conflicto actual hemos de situarlo en tres grandes cambios que la sociedad contemporánea plantea para la educación en general y en la que, obviamente, la educación física se encuentra inmersa. La ansiedad actual en busca de elevar los estándares y la calidad de la educación hay que encontrarla en el divorcio existente entre el mundo educativo y las necesidades económicas, culturales e individuales, el caso de la educación física, el problema se agrava, al no haberse resuelto de forma nítida, probablemente porque es difícil conceptualizar y contextuar el hecho, de la ubicación de la disciplina entre la educación y la cultura.

En el origen de la educación física, está la raíz del problema. Como la mayor parte de la educación contemporánea, la educación física se plantea en la frontera entre los siglos XVIII y XIX, como ideas no solo nuevas, sino revolucionarias sobre el cuidado del cuerpo, hasta entonces sometido a un obscurantismo y una desidia considerable, origen de no pocas epidemias y muertes y de la que no podemos sustraer la responsabilidad de la iglesia y las religiones monoteistas, al plantear la noción del cuerpo culpable, por definición. Como en el resto de la educación, es la sociedad industrial del XIX, la que impulsa definitivamente la necesidad de educar y cuidar el cuerpo, la economía industrial y el hacinamiento en las grandes ciudades, provocaron, de una parte los problemas osteomusculares de deformaciones y lesiones posturales por trabajos repetitivos[5], pero sobre todo, la Gimnástica Higiénica respondía, tratando de dar respuesta a la tisis, enfermedad que diezmaba las poblaciones como consecuencia no solo del hacinamiento sino de la insalubridad y las malas condiciones higiénicas en las que vivía la población aglomerada en las grandes ciudades por la demanda de mano de obra de la Revolución Industrial, que había provocado un éxodo masivo del campo a la ciudad en toda Europa.

Fueron la cultura industrial y la ilustración con su cultura intelectual, los que a juicio de Robinson[6] provocaron una estructura industrial y lineal de la educación, centrada en estándares, niveles y conformidad, y la cultura intelectual y enciclopedista de la ilustración los que generaron la cultura académica que mantenemos y en la que, en nuestro caso es más detestable, cual es la jerarquización de materias y asignaturas, de tal manera que, los sistemas educativos colocan siempre arriba del todo, las matemáticas y las ciencias, en un segundo nivel, las humanidades, como la geografía, la historia y los estudios sociales, y debajo del todo, las disciplinas artísticas como la educación física, la música, el dibujo, etc.

Este hecho no solo obedece a una concepción desfasada y errónea de la educación, sino que es especialmente peligroso para la educación física, ya que, en un mundo en el que cada día aparecen nuevas materias que pugnan por un hueco en el horario, como la informática, los segundos idiomas, etc. no supone ningún problema para los diseñadores del currículo, cortar por las materias del nivel más bajo, ya sea reduciendo el tiempo o literalmente suprimiéndolas de un plumazo. El aludido estudio de Hardman y Marsall, a nivel mundial, puso de manifiesto, como las Educación Física, aparece en todos los sistemas educativos al final de la relación de materias escolares. En la actualidad la cuestión se agrava, ya que para muchos sistemas educativos, no solo está presente en la confección curricular las categorías tradicionales señaladas, sino que añaden una cuarta cual es las que poseen más relevancia, a la hora de ser consideradas como mejores para acceder a un puesto de trabajo.

La supervaloración de las ciencias sobre el resto es un producto de la cultura positivista de la ilustración y de la revolución científica, que instalaron en nuestra cultura un modelo de inteligencia y de conocimiento que asocia a las disciplinas corporales y artísticas en relación con el romanticismo y la expresión de los sentimientos, disociando el intelecto de la emoción, en detrimento de ambos.

El binomio salud-actividad física no es ciertamente nuevo. La justificación de la necesidad de actividad física como una forma de garantizar la salud, o de protección contra la enfermedad, está en los inicios de la disciplina conocida en España como Gimnástica Higiénica primero, y como Educación Física ó Cultura Física posteriormente sin que sea preciso, en este momento, entrar en el debate sobre la teleología y las tendencias ideológicas y metodológicas de ambas denominaciones.

Podemos asegurar que, en la actualidad, la inquietud por ubicar el referente salud dentro del paradigma de las actividades físicas obedece a una situación de no retorno, en la que los estilos de vida del mundo contemporáneo son, a la vez, causa y efecto de esta nueva mirada a la salud como referente, y al cuestionamiento de metodologías, objetivos educativos y políticas concretas de actuación en relación con las actividades físicas.

¿Por qué ó qué sería una educación física alternativa? Sin romper el currículo y las directrices curriculares, haciéndolas nuestras, una educación física alternativa, no debería renunciar a lo educativo sin dejar de aspirar a lo cultural; es decir, recuperar la calle y la participación ciudadana, consiguiendo que se valore otra forma de ejercicio que no sean los deportes reglados y que, a su vez, permitan la creatividad, el movimiento, la socialización, y toda esa suerte de valores y competencias que los currículos atribuyen y que, a menudo no sabemos dónde colocar ni como impartirlos.

Nuestra propuesta de una educación física alternativa, ha de mantener la identidad escolar y de asignatura curricular, con sus bloques de contenidos referidos a la adquisición de conocimientos en acondicionamiento físico, habilidades motrices, juegos y deportes, expresión corporal y actividades en la naturaleza. Todo ello para que, al final del periodo de la escolaridad obligatoria, el futuro ciudadano sea capaz de hacerse cargo del cuidado de su cuerpo y tener más calidad de vida durante toda su vida.

Los videos que insertamos ofrecen diferentes ejemplos, desde muy poco exigentes, a los completamente perfeccionados, que llegan al espectáculo multitudinario y mediático. Ejemplos claros de cómo sacar a la calle actividades físicas, familiares a nuestra experiencia diaria educativa, pero que se quedan en el cuarto oscuro del lo vivido en el colegio.

El Flash Mob es un movimiento de actividad social, cultural, y multiparticipativo que en nuestro caso ofrece una actividad física completa y educativa.

St Patrick’s Day Flashmob in Sydney

 

Liverpool ONE flash mob

Birmingham Zorba’s Flashmob – Official Video

 

St. Charles North Teachers Flash Mob. Implicación del profesorado

 

 
[1] HARDMAN, K. & MARSALL, J.: The state and status of physical education in schools in international context. European Physical Education Review 6-3. EPER, Chester. 2000

[2] http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml 07/05/2011

[3] VIZUETE, M.: (2005) Valores del deporte en la educación. En Valores del Deporte en la Educación, M. Vizuete (Coord.) MEC. Madrid

[4] ROUSSEAU, J.J.: (1967) Lettre a d’Alemlbert,Garnier. Paris

ROUSSEAU, J.J.: (1969) Gouvernement de Pologne – Oeuvres completes.Pléiade. Paris

[5] BUSQUET, S. (1865) Gimnástica Higiénica, Médica y Ortopédica o el ejercicio considerado como medio terapéutico.Imprenta de Manuel Galiano. Madrid

[6]http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml 07/05/2011

 

 

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